"La chinche, viva, muerde; y muerta, hiede" es uno de los refranes más populares del castellano y de pequeña siempre me atormentaba. Me daba pánico tener chinches y su posible presencia me rondaba la cabeza, especialmente de noche, cuando saltaba de la cama para levantar las sábanas y revisarlo todo una y otra vez. Hoy en día, las chinches me siguen produciendo mucha desazón, casi tanto como las avispas. Por eso, he decidido que ya es hora de indagar sobre estos diminutos bichos; así sabré exactamente qué buscar la próxima vez que me quiten el sueño. Si dudas de que puedes estar sufriendo su presencia, ahora que llega el verano y acechan junto a las hormigas, te cuento cómo detectar su llegada.

1. Marcas de picaduras

Las picaduras en la piel son el rastro más evidente que deja una chinche, prácticamente como el que te dejaría la picadura de una abeja. En pieles claras, se ven como un bulto rojo e hinchado que puede picar o doler. En pieles más oscuras, pueden tener un tono más morado y ser más difíciles de detectar.

Las picaduras de chinche suelen aparecer en grupo, en línea recta o en zigzag, reflejando el recorrido del insecto mientras pica. Lo más probable es que busquen la piel que queda descubierta mientras duermes, por lo que pueden aparecer desde los tobillos hasta los brazos o la cara: cualquier zona con fácil acceso a los vasos sanguíneos. Las pulgas, en cambio, suelen atacar los tobillos y los pies, aunque pueden picar más arriba si duermes cerca de tu mascota.

2. Manchas de sangre

Esas picaduras también dejarán pequeñas manchas de sangre en las sábanas y las almohadas al moverte por la noche. También es posible que, al darte la vuelta, aplastes a una chinche desprevenida, dejando un rastro aún más evidente (¡mejor no pienses mucho en ello!).

3. Mudas de piel y huevos

La chinche de cama tiene un ciclo de vida bastante complejo: pasa por cinco etapas de desarrollo diferentes, por lo que muda su piel cinco veces antes de alcanzar la madurez. Estas pieles mudadas suelen quedar depositadas en la cama o a su alrededor; parecen caparazones vacíos y translúcidos de hasta 5 mm de longitud.

chinches
AndreyPopov//Getty Images

Asimismo, los huevos (ya eclosionados o no) se pueden ver a simple vista. Tienen el tamaño de un grano de arroz y pueden estar en cualquier lugar oscuro y tranquilo desde el que puedan desplazarse fácilmente para alimentarse. Las chinches detectan que estamos durmiendo por el dióxido de carbono y el calor que emitimos, que es lo que las atrae. Por desgracia, no se limitan solo a la cama: una chinche puede anidar cerca de cualquier lugar donde duermas.

4. Manchas fecales (como gotas de tinta)

Otra señal bastante fácil de detectar son los excrementos que dejan a su paso. Tienen un color oscuro muy característico, normalmente marrón rojizo, y parecen manchas de tinta en las sábanas. Imagina que un bolígrafo estilográfico ha tenido una fuga: eso es lo que debes buscar, con un tamaño de aproximadamente 1 mm de ancho por mancha.

Si solo hay una o dos chinches, puede que solo veas un par de puntos, pero cuando se convierte en una plaga, esas manchas se agrupan y son mucho más evidentes.

5. Olor a humedad o rancio

Esto solo se nota cuando se trata de una infestación grave, pero las chinches tienden a dejar un olor a humedad muy particular. Hay quien lo describe como un aroma dulce, parecido al de las frambuesas podridas.

Las chinches suelen entrar en las casas a través de muebles de segunda mano, así que mantente alerta si detectas este olor antes de meter cualquier objeto en tu hogar. Para tu tranquilidad, aplicar vapor a los muebles de segunda mano (si la etiqueta de cuidado lo permite) eliminará las chinches, aunque es posible que se requieran varias pasadas.

6. Las chinches en sí mismas

Sí, las chinches se pueden ver a simple vista, lo que pasa es que rara vez se dejan ver mientras estás despierto. Miden hasta 5 mm de longitud (más o menos el tamaño de una pepita de manzana) y tienen cuerpos ovalados de color marrón.

Suelen esconderse en el colchón, el somier y el cabecero, aprovechando cualquier rendija o hueco para refugiarse. Sin embargo, también se pueden encontrar en otros muebles, cojines, alfombras e incluso ocultas en las grietas de la pared, detrás del papel pintado suelto o de los cuadros. Por tanto, asegúrate de inspeccionar a fondo tu casa si sospechas que hay una plaga.

Aunque las chinches no transmiten enfermedades, si ves una debes actuar de inmediato. Aspira el colchón a conciencia, vacía el depósito o la bolsa directamente en el contenedor de basura exterior justo después, y limpia también la aspiradora para eliminar cualquier rastro. Después, ponte en contacto con una empresa profesional de control de plagas para que te asesoren y solucionen el problema.