Los problemas crecen en 'La Promesa'. Desde el feliz momento de la boda de Jana y Manuel los espectadores soñaban con que la pareja disfrutase de una época de calma y mucho amor pero lo cierto es que el destino les tenía preparadas unas cuantas preocupaciones. Tras comunicar el embarazo de Jana las hostilidades hacia ellos son permanentes, al menos por parte de los marqueses y Lorenzo. Pero es que, por si esto fuera poco, al hacerse público el origen de Jana, los planes económicos de Alonso han sufrido un varapalo al cancelarse el negocio del aceite. A raíz de este escollo, las finanzas de los Luján han entrado en una fase crítica en la que urge encontrar un modo de sanear sus cuentas. Sin embargo, uno de los escollos lo tienen en casa, pues su sobrina Martina es propietaria de una parte de La Promesa. Cruz, resuelta a atajar el problema con sus sibilinos métodos, ideará un plan para lograr la gestión completa del palacio.

alonso, cruz y martina en 'la promesa'
MARTA GARCIA COMPANY


Cruz tiende una trampa que podría comprometer el bienestar de Martina en 'La Promesa'

Recuperar la salud financiera que siempre han tenido los Luján es ahora la prioridad de Alonso pero, según parece, la tarea le va a resultar compleja. En primer lugar, ha querido ocultar la situación a sus hijos pero, agobiado por las circunstancias, ha tenido que ser honesto con Manuel y Catalina (Carmen Asecas), que además le ha pedido que confíe en Curro para ayudarle. Pero pese al compromiso de todos ellos, que no paran de pensar en nuevas vías para reajustar su economía, las cuentas no dan.

Los marqueses, que comienzan a entrever una situación realmente complicada, ya pidieron a Rómulo que ajustase gastos entre el servicio, afectando a la cocina muy especialmente. De hecho, también se plantean limitar la presencia de inquilinos bajo su techo, por lo que Cruz (Eva Martín) no duda en pedirle a Curro que le pida a Ángela que vuelva a Suiza (ya que de hablarlo con Leocadia conseguiría el efecto contrario).

martina y catalina en la promesa
RTVE

Pero entre todas las medidas creativas, el matrimonio ha pensado en una que podría resultar difícil de conseguir. Su sobrina, Martina (Amparo Piñero), tiene una parte de la propiedad de La Promesa, como herencia de su padre, Fernando de Luján (Javier Collado). De modo que lo deseable sería que la joven, dejase su porcentaje en manos de Alonso, pero ella parece tener claro a quién apoya y, decidida a seguir las directrices de su prima Catalina, confía en su buen criterio para atajar la crisis. El problema es que al ver que sus hijos y Martina no quieren vender sus tierras, a Alonso no le queda otra que deshacerse de objetos valiosos para conseguir dinero. Decidida a que las cosas salgan como ella desea y no perder ni uno solo de sus bienes, Cruz ya ha empezado a maquinar vías alternativas para conseguir su objetivo, aunque eso implique el perjuicio de Martina. Lo que no sabe es que, una vez más, sus maniobras malévolas podrían suponer una nueva crisis matrimonial con Alonso.