Leila Guerriero (Junín, Argentina, 1967) es escritora, periodista, editora, una de las referentes indiscutibles del periodismo narrativo en América Latina y España. Ha pasado diecinueve meses entrevistando a una mujer que fue torturada, violada y obligada a colaborar con los militares durante la dictadura argentina. Con ello, escribió 'La llamada' y ganó el Premio Zenda, el Premio de la Crítica de la Feria del Libro de Buenos Aires y fue elegido mejor libro extranjero de no ficción de 2025 en Francia. Ha reconstruido la historia de una competición de malambo en un pueblo de seis mil habitantes en el interior de Argentina. Con ello, escribió 'Una historia sencilla', traducida a diez idiomas. Ha escrito sobre pianistas, sobre suicidios colectivos en pueblos patagónicos, sobre Truman Capote en la Costa Brava, sobre los meses que pasó en los años sesenta en un lugar que encontró décadas después y convirtió en 'La dificultad del fantasma'. En 2025 ganó el Premio Cálamo Extraordinario por el conjunto de su obra Juan Gómez-Jurado.

Guerriero escribe sobre los demás. Da con el detalle, la absoluta revelación y la luz. Es interesante rescatar qué escritores devuelven al estado de lector puro a un perfil como el de ella.

En el pódcast Qué estás leyendo de El País, la periodista Berna González Harbour le hizo la pregunta. Guerriero respondió textura: "Mencioné antes a un autor que yo admiro mucho de la no ficción: David Foster Wallace. Hay un relato que no recuerdo cómo se llama, el primer relato de un libro de cuentos suyos, 'La niña del pelo raro'. Ese relato que abre es la historia de... Bueno, no quiero spoilear porque el arranque es tan hermoso, tan hermoso. Me leo ese cuento y quedo transportada a un universo completamente triste y melancólico y terrible de ese cuento que empieza con dos hermanos. A él vuelvo mucho. Me parece que ese recorrido refleja bastante estos golpecitos de despiértate que me doy a mí misma".

Debolsillo 'La niña del pelo raro', de David Foster Wallace

'La niña del pelo raro', de David Foster Wallace

Especificaciones

EditorialDebolsillo
Número de páginas480
Año de edición2009

Hablemos, entonces, de 'La niña del pelo raro', de David Foster Wallace (Ithaca, Nueva York, 1962). Wallace publicó su primer libro de cuentos en 1989, mientras bregaba con la escritura de 'La broma infinita', novela que le consagraría definitivamente siete años más tarde y que la revista Time consideró una de las cien mejores novelas publicadas en inglés desde 1923. Se suicidó el 12 de septiembre de 2008, a los 46 años, después de más de dos décadas luchando contra una depresión. Su muerte cambió la manera de leer su obra. La tristeza de sus textos, la mirada al mundo tan lúcida y doliente, adquirió con su muerte una dimensión que sus lectores llevan años procesando de maneras distintas.

El cuento que abre 'La niña del pelo raro' se titula 'Animalitos inexpresivos'. Como describe Guerriero, es una historia hermosa y melancólica y terrible. Sin destripar mucho, como tampoco quería Guerriero, arranca con una escena sobre dos hermanos abandonados en una carretera. Poco a poco se revela una trama de amor y soledad construida alrededor de una concursante imbatible del programa de televisión Jeopardy y su relación con la redactora de las preguntas del concurso. Las escenas del relato están cortadas y reordenadas de manera que el impacto emocional de la descripción de una escena ocurre antes de que se examine y explique su significado psicológico, lo que obliga al lector ensamblar las piezas a medida que avanza. Es una técnica que requiere una confianza extraordinaria en el lector.

Guerriero recomienda esta lectura en un pódcast en el que habla de su obra. 'La llamada' es un libro sobre una mujer que sobrevivió a lo inimaginable y que tuvo que aprender a cargar con ello el resto de su vida. Guerriero pasó casi dos años sentada frente a aquella mujer, escuchando, tomando notas, tratando de entender y transmitir algo que está en los márgenes de lo que el lenguaje puede hacer. Y entonces, cuando le preguntan qué lee para ella, cita a Wallace. Cita un cuento sobre la imposibilidad de escapar de la soledad. Cita algo que la transporta, dice, a un universo apesadumbrado.

George Saunders, uno de los escritores americanos más respetados de su generación, escribió sobre Wallace que era "el mejor de todos nosotros, el que tenía más talento, el más audaz, el más enérgico, el más original y el menos propenso a dormirse en los laureles o creerse las alabanzas". Michael Pietsch, su editor, dijo que "delineó el interior de nuestras cabezas, la enrevesada charla interna que mantenemos constantemente, de una manera en la que ningún otro escritor lo había hecho nunca". Wallace escribía sobre el ruido interno de la consciencia americana. Los lectores se reconocían en él.

En 'La niña del pelo raro' esa capacidad aparece antes de que 'La broma infinita' la amplificara hasta una escala monumental. Los diez relatos del libro se fueron publicando a lo largo de los años ochenta en revistas como Playboy, Harper's y Paris Review, mientras Wallace alternaba su escritura con la de su primera novela. La desigualdad que tienen es también parte de su valor. Los textos muestran a un escritor en proceso.

Guerriero recomienda esta obra desde una posición lectora muy interesante. Las relaciones de este tipo con los libros son importantes. Guerriero también admira a Wallace como escritora que reconoce a otro escritor que hace algo que ella no hace, que trabaja en un territorio adyacente al suyo con herramientas distintas y con resultados que la dejan, dice, transportada.

'La niña del pelo raro' se publicó en 1989, cuando Wallace tenía 27 años y nadie fuera de un círculo reducido sabía quién era. Murió en 2008 sin haber terminado otra novela. Entre esos dos años dejó una cantidad de escritura que sigue siendo explorada por sus lectores como si fuera un territorio que todavía no ha sido completamente cartografiado. Guerriero es una de aquellas lectoras que todavía vuelve y encuentra cosas en él que no había encontrado la vez anterior. 'La niña del pelo raro' es, en definitiva, el lugar donde la profundización empieza.