Qué libros regala alguien dice más de su persona que una entrevista. Rosa Montero (Madrid, 1951) seguro que defiende este mismo pensamiento. En el pódcast Hasta aquí puedo leer de Vanity Fair le han preguntado qué libro ha regalado más veces en su vida. Ha respondido con el título de un ensayo de un filólogo judío alemán publicado en 1947 que la mayoría de la gente que la escucha no ha leído. "Acabo de regalarlo otra vez", ha contado. No busca impresionar a nadie. Es el libro que más veces ha querido poner en manos de alguien.

Montero escribe sobre la condición humana desde todo ángulo posible: el periodismo, la novela realista, la ciencia ficción. Su última novela, 'Animales difíciles', se publicó a principios de 2025 en Alfaguara. En ella, su personaje de siempre, la tecnohumana Bruna Husky, investiga un atentado en el Madrid del año 2111. Pero cuando no debía hablar de sus libros sino de los ajenos, de los que la han formado como lectora y como persona, ha elegido un ensayo sobre cómo el nazismo destruyó el lenguaje alemán. "Es tan humano, tan intentando entender por qué había pasado, no vengándose, sino intentando entender, que te hace creer en el ser humano".

Se refiere a 'LTI: La lengua del Tercer Reich', obra de Victor Klemperer (Landsberg, 1881 - Dresde, 1960), hijo de un rabino y catedrático de Literatura Francesa en la Universidad Técnica de Dresde. Era judío de nacimiento, pero su matrimonio con una mujer aria, Eva, le salvó de la deportación a los campos de concentración. Igualmente, no le libró de perder sus derechos uno a uno: el permiso de conducir, la posibilidad de tener mascotas, ir al cine, usar el tranvía excepto para ir al trabajo, fumar, comprar carne. En un estado de degradación progresiva, Klemperer fue tomando apuntes clandestinos sobre el lenguaje del nazismo mientras trabajaba como esclavo en una fábrica y residía en condiciones infrahumanas en una "casa de judíos" en Dresde. De aquellos apuntes nació el libro que publicó en 1947. Lo publica en España la editorial Minúscula.

Minúscula 'La lengua del Tercer Reich', de Victor Klemperer

'La lengua del Tercer Reich', de Victor Klemperer

Especificaciones

EditorialMinúscula
Número de páginas414
Año de edición2001

Klemperer escribió un análisis de cómo el régimen fue cambiando el lenguaje cotidiano alemán hasta que las personas que lo usaban empezaron a pensar de maneras que antes no habrían podido pensar. No fueron solo los discursos de Hitler ni la propaganda de Goebbels. Fue la introducción metódica de nuevos términos, la distorsión de palabras, la construcción de eufemismos... Klemperer lo observó todo con oído entrenado. Anotó todo.

Montero lo señala: Klemperer escribe desde la voluntad de entender, algo que requiere un tipo de generosidad intelectual que resulta casi inexplicable. Y, sin embargo, ahí está: un hombre que perdió su trabajo, biblioteca y casi vida. Salió de todo aquello con un libro que pregunta cómo fue posible. En él, entonces, describe los mecanismos que lo hicieron posible, con la esperanza de que quien los reconozca pueda detenerlos la próxima vez. Entendemos que la recomendación de Montero se debe a que ella tiende a insistir en que las palabras no son decorativas, que el lenguaje es el terreno donde primero se instala el autoritarismo, que hay que prestar atención a cómo cambia el vocabulario público de una época para entender lo que ocurre, de verdad, en esa época. 'LTI' es el libro que demuestra su idea con más crudeza que cualquier otro texto que conozca.

Este libro es inquietante hoy porque los mecanismos de los que habla también resuenan en otros momentos y lugares en los que alguien con poder decidía hacer uso del lenguaje para hacer enemigos. El eufemismo que hace que algo brutal suene técnico y neutro. La gradación lenta por la que ciertas ideas que antes habrían resultado impronunciables se vuelven primero tolerables, luego normales, luego inevitables. Klemperer lo vio todo desde su posición de filólogo.

Y luego está Eva. La mujer aria que se negó a abandonarlo durante doce años, que rechazó todos los intentos del régimen de presionarla para que se divorciara de un judío, que conservó los diarios de su marido y los sacó de Dresde cuando la ciudad ardía en los bombardeos de febrero de 1945. Klemperer y los diarios sobrevivieron por Eva. Una lectura que, según Montero y según nosotras tras haberlo conocido por ella, merece mucho la pena.