Conozco a un librero que lleva un local pequeño y precioso en mi barrio. Desde hace tiempo es él quien me recomienda cada lectura que empiezo. Recuerda lo que he leído y sabe lo que me gusta. Confío en su criterio. Siempre acierta. La semana pasada atinó con un libro de Marta Robles. Dijo que tenía una historia de fondo muy adictiva, que los personajes eran fascinantes y que el escenario asturiano de los años ochenta estaba escrito con una solidez emocionante. Me lo llevé esa tarde y lo terminé ese fin de semana. No puedo no recomedároslo yo ahora.

Marta Robles (Madrid, 30 de junio de 1963) lleva más de tres décadas con un pie en el periodismo y otro en la escritura. En los dos sitios es una brillante profesional. Es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y ha construido una carrera sólida en prensa, radio y televisión. Ha trabajado en TVE, Telecinco, Antena 3, la SER y Onda Cero. Ha colaborado con publicaciones como Elle, XL Semanal y La Razón. Más de veinte libros publicados, premios de periodismo, una saga de novelas negras que van por la cuarta entrega con el mismo detective. Su trayectoria larga y variada tiene una consecuencia directa en sus novelas... El periodismo le enseñó a investigar, contrastar y estructurar información. En la literatura aplica los mismos principios para inventar tramas sólidas con la libertad creativa que el periodismo no permite. Cuando una lee 'Amada Carlota' entiende todo.

Espasa 'Amada Carlota', de Marta Robles

'Amada Carlota', de Marta Robles

Especificaciones

EditorialEspasa
Número de páginas392
Año de edición2025

La historia empieza en 1985, en una clínica clandestina en Asturias, con una adolescente que acaba de dar a luz y a quien separan de su bebé después del parto. La decisión la toma el padre de la joven, un médico poderoso con vínculos en las estructuras del franquismo tardío. Nadie en su entorno hace nada para evitarlo. Las escenas iniciales son de una violencia quieta y burocrática perturbadora. Años más tarde, Carlota Aguado, jueza de fuerte carácter y con un pasado complicado, investiga qué pasó con aquella niña que alumbró y de la que nunca supo nada. Para ello contrata a Tony Roures, detective curtido y exreportero de guerra que mantiene con Carlota una relación sentimental intensa y complicada. Una apuesta narrativa arriesgada que Robles resuelve como nadie.

El robo de bebés durante aquella época es uno de los asuntos más oscuros y menos resueltos de la historia reciente española. Este episodio afectó a unas 300.000 familias entre 1938 y 1996... Una cifra es difícil de procesar, según reconoció Robles en varias entrevistas durante la presentación del libro. Al investigar descubrió casos como los del doctor Vallejo Lágara, que aplicaba teorías eugenésicas sobre madres republicanas. Fue doloroso constatar que algunos de esos elementos se prolongaron durante al menos quince años de democracia y que la mayoría de los casos nunca fueron juzgados. Como ella misma explicó, "quería contar la historia de los silencios de las mujeres, de los secretos que tuvieron que guardar en distintos momentos de la historia de España".

La estructura temporal de la novela es una de sus principales virtudes, aunque también la que más exige del lector en los primeros capítulos. Hay tres líneas temporales que se alternan y se van ensamblando gradualmente: la investigación de Roures en el presente, el pasado de Carlota que se reconstruye pieza a pieza y el diario íntimo de Magdalena, una joven asturiana de los años ochenta cuyo testimonio su hija leerá décadas después y que ilumina las raíces de todo lo que vino después. La historia transcurre entre Madrid y Asturias. Aparece la ciudad como nudo de urgencias y laberintos morales; la costa y la montaña como respiro, memoria y contraste. El itinerario geográfico le da al libro una textura que los thrillers puramente urbanos no tienen.

Mientras Roures investiga el caso de Carlota, lleva en paralelo otro asunto relacionado con abusos en el ámbito universitario. La novela establece entre los dos casos una conexión: los hombres con poder que en 1985 hacían lo que hacían porque podían y los que en 2025 hacen variantes del mismo daño con distintos nombres. Robles lo construye narrativamente y deja que sea el lector quien saque sus conclusiones. Ella ya lo dijo en una entrevista con El texto sentido: "No se trata de evangelizar o de adoctrinar, sino de exponer al lector para que saque sus propias conclusiones y pueda reflexionar. La literatura es mucho más efectiva para mover a los corazones endurecidos que el periodismo, porque el dolor de la realidad cotidiana es tal y tan constante que nos untamos en aceite para que no nos afecte demasiado".

Nativel Preciado, recogido por el material promocional de la editorial, dijo que es "sin duda, la mejor novela negra de Marta Robles". Carlos Zanón escribió que "Marta Robles es ya rincón favorito de nuestro policial". Carlos Aganzo describió el libro como una carrera frenética que choca "magníficamente en un final catártico". Quienes la han leído antes de que llegara a las librerías coinciden en que el desenlace justifica todo lo que viene antes. Mi librero lo resume más sencillo: "Es de esas novelas que cuando terminas miras a ver si hay más de la misma autora".