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Kathryn Stockett pasó doce años escribiendo este libro. La editorial que la había contratado llegó a cancelar el contrato después de diez. "Me despidieron después de 10 años porque todavía no había terminado el libro", bromeó ella misma en el encuentro con medios que tuvo en Madrid durante la Feria del Libro. Parece que ha sobrevivido a una presión que habría paralizado a cualquiera... Ser la autora de 'Criadas y señoras', uno de los fenómenos editoriales más inesperados de las últimas dos décadas, y tener que volver debe ser complicado.
Debemos decir que 'Criadas y señoras' no fue simplemente un libro muy vendido. Vendió más de quince millones de ejemplares, fue traducido a decenas de idiomas y tuvo una adaptación cinematográfica que le valió a Octavia Spencer el Óscar a la mejor actriz de reparto. Y nosotras nos planteamos... Si una primera novela llega hasta ahí, el "problema" es de escala. ¿Cómo escribes el siguiente libro sabiendo lo que significa ese listón para todos menos para ti? Stockett lo explicó con mucha claridad en Madrid: "Cuando escribí 'Criadas y señoras' lo hacía para mí. Con esta novela ya no estaba sola en la habitación. Tenía un contrato, una editorial y muchas expectativas".
Lo que finalmente la desbloqueó fue, de todas las cosas posibles, una ley. Stockett descubrió una ley aprobada en Misisipi en 1927 que permitía la esterilización forzosa de personas consideradas mentalmente incapacitadas (incluyendo a mujeres tachadas de "promiscuas" por las autoridades) y que estuvo vigente hasta los años noventa. Eso fue suficiente. Tenía su historia. 'El club de las indomables'. El libro ha sido publicado por Planeta en mayo de 2026, con 896 páginas y diecisiete años de espera detrás.
La novela vuelve al Mississippi de siempre, aunque retrocede en el tiempo respecto a 'Criadas y señoras'. Ahora estamos en 1933, en plena Gran Depresión, cuando la pobreza no era una posibilidad sino el escenario cotidiano de millones de personas y el sistema decidía quién merecía sobrevivir con más crueldad. La historia se construye alrededor de tres mujeres. Meg, una niña de once años que vive en un orfanato desde que su madre desapareció una Nochebuena. Birdie, una joven que llega a Oxford buscando ayuda de su hermana, casada con un banquero de la alta sociedad, para salvar la finca familiar. Y Charlie, la madre de Meg, marcada por su pasado y dispuesta a recuperar a su hija. Cuando las tres se cruzan, la novela toma una dirección que tiene algo del Mississippi de Faulkner de la opresión latente, la hipocresía de las jerarquías sociales y la violencia que se ejerce en nombre del orden... Todo con una temperatura emocional mucho más cálida y un humor que Stockett utiliza como contraste deliberado.
Lo queremos comparar con la serie de 'Las chicas del cable' porque las dos historias sitúan a mujeres con pocos recursos en un contexto de época hostil para ellas y construyen desde ahí una narrativa de resistencia adictiva. El Mississippi de los años treinta y el Madrid de los cuarenta comparten una lógica del mundo diseñado para que determinadas personas fracasen. Ambas historias son potentes porque sus protagonistas deciden no hacerlo. La diferencia de registro es considerable... Stockett es más novelista del sur americano que drama de época europeo. Dicho esto, quien disfrutó de 'Las chicas del cable' va a encontrar aquí algo que conecta con los mismos mecanismos.
Stockett estuvo en la Feria del Libro de Madrid firmando ejemplares y dio varias ruedas de prensa donde fue bastante directa sobre el contexto político en el que sale el libro. "Las mujeres en Estados Unidos están perdiendo derechos, sobre todo en materia de salud", dijo, añadiendo que aunque suele evitar hablar de política por la extrema polarización de su país, estando en España sentía que podía hablar con más libertad.
896 páginas pueden intimidar si una busca una lectura rápida de verano. Pero es un libro que se lee de otra manera. La extensión en este caso no es exceso sino capacidad de respiro y de detenerse en los personajes, de dejar que la Gran Depresión del Mississippi se instale despacio. Quien entró en el mundo de Skeeter y Aibileen sin prisa hará lo mismo aquí. Va a gustaros. A mí me ha flipado.













