Tamara celebra veinte años como cantante

La cantante lanza un disco recopilatorio que nos recuerda por qué es la reina de los boleros para conmemorar toda su carrera.

Tamara celebra 20 años de música
Fernando Roi

Tamara tiene 35 años, pero una experiencia vital a sus espaldas difícil de igualar. Empezó en la música hace ya dos décadas, siendo tan sólo una niña, y ahora lo celebra con el disco '20 años de amor', un álbum donde recoge sus grandes éxitos. Su familia también es su triunfo: lleva más de 17 años junto al empresario Daniel Roque, padre de sus cuatro hijos y “un fantástico compañero de vida”. Nos citamos con ella en la terraza My Way de Madrid, donde nos demostró ser una mujer con un gran sentido del humor.

20 años en la música…

Sí, pienso estar celebrándolo hasta finales de 2020 (risas).

No ha debido de ser un camino fácil, ¿no?

Uf, para nada, he vivido rachas complicadas, pero creo que he tenido una carrera preciosa. He cantado siempre lo que he querido, he sido muy libre en todos los aspectos.

¿Cómo eres cuando no estás trabajando?

Pues igual que encima del escenario. Yo intento dar lo mejor de mí, tanto cuando me subo a cantar como cuando estoy en casa en familia. Entre los míos, lo de ser artista es algo natural, no somos superhéroes. Empecé a cantar con once años y con 15 ya lo hice de manera profesional.

¿No te ha pesado nunca haber comenzado tan pronto?

No, jamás. Mis amigas no han vivido lo que yo. Llamaron a mi puerta y yo me subí a ese tren. Podría no haberlo hecho, pero yo prefiero subirme aunque me choque.

Y si no hubieras cogido ese tren, ¿dónde te verías?

Creo que habría sido psicóloga infantil. Me gusta mucho escuchar y comprender la postura del otro. Puede sonar un poco prepotente, pero creo que soy un poco el alma de mi núcleo familiar, esa sonrisa, esa alegría. Aglutino mucho.

Llevas toda la vida con tu marido. ¿Qué es más complicado, mantenerse en la música o en pareja?

En la música (risas). Es broma, las dos cosas son igual de difíciles. Al final, todo consiste en aceptar. Yo a mi pareja la amo y la adoro, pero ha llegado un punto en que la quiero más por sus defectos que por sus virtudes. Le comprendo, le entiendo, le doy su espacio. Creo que hacemos un gran equipo donde nuestros hijos son lo más importante.

El otro día, Ainhoa Arteta me comentaba que no era fácil encontrar a un hombre que aceptase estar en segundo plano.

Tiene razón, pero mi marido lo acepta muy bien. En mi caso, él se enamoró de mí cuando yo ya era artista y sabe mantenerse en su lugar. Él cuida su negocio y a los niños mientras yo trabajo.

¿Cuál es tu secreto para seguir manteniendo la llama después de tanto tiempo?

¡Llama ya no tenemos ninguna! Con tanto niño, imposible. Ahora hay brasas, pero la llama volverá (risas). Mira, terminamos el día agotados. Nos miramos y nos dormimos.

¿Has tenido alguna vez sentimiento de culpa por no ver tanto a los niños?

Todos los días, pero fíjate: me siento más culpable cuando me voy a cenar fuera con mi marido, que cuando tengo que trabajar.

¿Te gustaría que tus niños siguieran tus pasos?

Los apoyaría, pero no me gustaría. Es una vida muy difícil y hay que ser muy fuerte de carácter y de mente. En la música vives en una montaña rusa todo el tiempo y tienes la obligación de estar igual, sin perder el norte.

¿Tienes pensado aumentar la familia?

¡No! Cuando tuve al cuarto ya dije que me retiraba. Si no fuera cantante, hubiera tenido siete u ocho. Por eso ahora vivo con ocho perros, dos gatos, dos patos, dos conejos…

¿Qué te gusta hacer cuando no trabajas?

Soy muy zen, aunque no lo parezca. Me encanta meditar.

Tengo que preguntarte por el revuelo que causaron unas fotos tuyas hace algunos meses, donde se comentó que habías pasado por el quirófano.

Mira, todo fue una cuestión de peso. Se me veía rara, había engordado 15 kilos. Llevaba años sin sacar disco y estaba “living la vida loca” en casa comiendo lo que me daba la gana. Me puse a dieta en febrero y he logrado perderlos.

Texto: María Larrocha. Fotos: Fernando Roi. Ayte. de foto: Eduardo Zerbo. Estilista: María Álvarez. Maquillaje y peluquería: Nieves Olmo para Cotril. Agradecimientos: My Way Sky Bar. Calle Gran vía 42, 28013, Madrid.

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