Mario Vargas Llosa por fin puede decir que está en un momento feliz tras haber pasado una época algo oscura, y es que el pasado mes de julio daba el susto a todos al saberse que había sido ingresado en el hospital con COVID por segunda vez. A sus 87 años, las complicaciones pueden ser fatales, pero por suerte, y gracias al trabajo de los médicos, pudo recibir el alta el 7 de julio tras ser pasado a planta, y después de una semana ingresado. Fuera ya del hospital, el escritor parece que ha enfocado su verano en reconquistar a su mujer, Patricia Llosa, con la que se ha reconciliado después de su ruptura con Isabel Preysler a finales de 2022.

A mediados de mes, Mario y Patricia viajaron juntos a Sicilia y ahora han aterrizado en Marbella para hacer un plan tan poco común como sorprendente: se han alojado en la clínica Buchinger, en la que el escritor peruano suele someterse a semanas de ayuno. Allí sigue una estricta dieta y puede seguir varios tratamientos para recargar pilas y volver a la rutina completamente renovado. Recordemos que el año pasado Mario también fue, en agosto de 2022, pero acompañado de Isabel Preysler y de Tamara en aquella ocasión. También en 2017 fueron en familia a la clínica Buchinger para ponerse 'a régimen'. Al parecer es un plan que el matrimonio lleva haciendo más de 30 años.

mario vargas llosa y patricia llosa, juntos en marbella durante su visita a la clínica buchingerpinterest
Agencias

De hecho, la 'reina de corazones' también es asidua a esta legendaria clínica, por la que han pasado decenas de famosos en las últimas décadas. La última vez que se pudo ver a la socialité en ella fue este mismo verano, y lo hizo acompañada de su hija, Tamara Falcó, para hacerse varios tratamientos y estar, así, resplandecientes para la boda de Tamara con Íñigo Onieva, que se celebró el pasado 8 de julio en la finca 'El Rincón', que el marqués de Griñón dejó en herencia a su hija.