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Rappel es ya un clásico de nuestra memoria colectiva, de esas personas que siempre han estado ahí, rodeándose de buena gente y al margen de cualquier polémica. Ha hecho de la lealtad su bandera… y de su capa, un sayo. Una vida tan intensa, rodeado de personajes fascinantes, merecía ser contada, y lo ha plasmado en 'El futuro ya es ayer', su libro de memorias en el que abre su corazón con reflexiones y recuerdos increíbles y nos cuenta por qué ha decidido escribirlo ahora. "Llegan en el momento en el que ya tengo una edad y gracias a Dios tengo memoria y me acuerdo de muchas cosas. Es una etapa en la que estoy contento y feliz, y quería recordar cosas positivas. Si esperaba más adelante, pues no sé si voy a vivir tanto, que estoy ya en los 80" y reconoce que se ha guardado algunas cosas. "Mi libro no quiere ser un cúmulo de cotilleos para sacar trapos sucios, Dios me libre. Cuento la parte bonita de aquellos a los que les debo una lealtad por la confianza que me han dado". Rappel, que fue íntimo de Carmen Sevilla, dedica un capítulo de su vida a su amistad con Lola Flores y revela que se lo contó a Rosario Flores antes de publicarlo. "Rosario me dijo que podía contar lo que yo quisiera, porque sabían que les iba a encantar y todo era bonito. Yo todos los fines de año, después de tomar las uvas, me iba a casa de Lola", desvela.
Rappel cuenta en su libro de memorias todos los detalles de su historia de amor con José María. "Llevamos cuarenta años juntos y creo que ya era momento de contarlo. Y si estoy contando mi vida, él, sin duda, forma parte de ello. No voy a decir que cuando me separé de mi familia he estado solo, porque no es verdad. He estado muy feliz con un compañero de vida maravilloso, casados y contentos", cuenta y revela qué le aporta. "Pues que lo resuelve todo y estamos de acuerdo en casi todo, hasta para pedir en un restaurante. Y por ejemplo yo no enciendo el ordenador porque no sé y él lleva toda esa parte administrativa y de gastos estupendamente", añade.
Rappel: "Lo más impactante que he vivido es la muerte de mi hijo y marcó que yo me dedicara de lleno a esto"
Rappel, que también debutó en teatro, repasa cómo afrontó las repentinas pérdidas de sus seres queridos. "Lo más impactante que he vivido es la muerte de mi hijo, y marcó que yo me dedicara de lleno a esto. Lo asumí, pero predecir su muerte, recién nacido, fue muy duro. Le diagnosticaron hidrocefalia y no llegó a vivir un año. Y la muerte de mi hermana fue un palo muy gordo, porque se suicidó. Ella siempre venía los lunes a comer a casa y ese lunes no apareció. Llamé a su casa, no lo cogía, y fui. Un disgusto enorme", recuerda.
Rappel: "Me operé de cataratas y ya no necesito las gafas pero son mi imagen y no puedo renunciar a ellas"
En su libro de memorias, Rappel también recoge sus mejores fotos y ahí se puede ver su evolución de estilo: de sus inseparables gafas a sus túnicas. "La gente se piensa que me han hecho a propósito la montura, y no, la encontré en una tienda. Y fíjate si estaba yo previendo mi futuro que pensé que igual dejaban de hacerlas, y me compré diez o doce. "Pues es que el Museo del Traje me ha contactado para que les done alguna, y lo voy a hacer, pero todavía no la he elegido. Pero ahí la tendrán en la colección. Y hace poco he recuperado trajes que le hice a la Condesa de Barcelona, de mi época de modista, a través de una prima suya. Y de esos también donaré", cuenta.
Rappel: "En lo que he podido a mis hijos les he hecho la vida feliz y agradable"
Rappel es padre de tres hijos de un matrimonio anterior y ya es abuelo y asegura que sus hijos llevaron bien su popularidad. "Lo vivieron de manera normal, pero desde que tenía en casa el despacho para echar las cartas y ya luego llegó la época de la televisión... El día que mi hijo se doctoró, acudí con la limusina que tenía, y el resto de la familia, y estaban todos los catedráticos alucinando, porque no sabían que era mi hijo. Y mira, cuando empecé a ponerme las túnicas fue cuando nació mi hija Tatiana, la pequeña, y un día no sé qué tendría que me puse un traje negro y ella salió corriendo de la habitación y gritó: "¡Mamá, mamá, que papá se ha vestido hoy de señor normal!", cuenta divertido. Además, el futurólogo tiene claro que no ha sido un padre ausente a pesar de su trepidante ritmo de trabajo. "Yo a ellos los veía y llegaban a casa por la tarde y yo estaba. Y los veraneos eran sagrados, siempre hemos ido a la playa. Y en lo que he podido a mis hijos les he hecho la vida feliz y agradable. Han ido a los mejores colegios, las mejores universidades y cuando han tenido edad les he comprado su primer coche", afirma.
Mi foto favorita
"Me encanta esta foto de infancia, porque parece premonitoria. Por mis originales gafas posteriores y por mi dedicación a la comunicación con el público por los teléfonos", cuenta.
















