Hay una frase que estos días se repite en la redacción: "He dormido fatal". Y sospecho que no solo aquí. También en el grupo de WhatsApp que tienes con tu familia, con los vecinos o con tus amigos. Las conversaciones ya no tienen como tema estrella los días que quedan para irte de vacaciones, sino cómo sobrevivir a las noches de calor. Las altas temperaturas que estamos viviendo —entre 10 y 15 grados más altas que las habituales para esta época, según los meteorólogos— han convertido el descanso en todo un reto. Que si no se puede dormir ni con la ventana abierta, el ruido del ventilador, despertarse a las cuatro de la mañana sin saber por qué... El calor tiene mucho que ver, pero creo que no es el único 'culpable', por lo menos en mi caso, de que me levante cansada, porque antes de que llegase esta ola de calor, ya me despertaba con el cuello algo cargado y tardaba más en encontrar una postura cómoda. Buscando trucos caseros para descansar mejor, apareció en mi cuenta de Instagram un vídeo de IKEA que me dio que pensar: ¿Cuánto tiempo llevaba usando la misma almohada?

Hice una cuenta atrás mental y la respuesta me dejó pensando en lo rápido que pasa el tiempo: Siete años. ¿Eso era mucho tiempo? Según los expertos en descanso, sí. ASOCAMA, la Asociación Española de la Cama, recuerda que la vida útil de una almohada es mucho menor que la de un colchón (que debe cambiarse cada 10 años) y recomienda renovar la almohada aproximadamente cada dos años, ya que el desgaste puede afectar directamente a la calidad del descanso.

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La prueba de los 10 segundos para saber si tienes que cambiar tu almohada

Los expertos de IKEA proponen una prueba tan sencilla que cualquiera puede hacerla ahora mismo en casa para saber si ha llegado la hora de cambiar tu almohada. Solo tienes que doblar la almohada por la mitad. Si al soltarla recupera inmediatamente su forma original, todo va bien. Pero si se queda doblada o va recuperando su forma poco a poco, significa que ha perdido parte de sus propiedades y que probablemente ha llegado el momento de sustituirla.

Puede parecer un detalle sin importancia, pero no lo es. La almohada es la encargada de mantener la posición correcta de la cabeza y el cuello durante toda la noche. Cuando pierde firmeza o deformación, esa función desaparece y llega el "he dormido fatal esta noche". Según explica ASOCAMA, una buena almohada debe ayudar a rellenar el espacio que existe entre la cabeza y el tronco para que la columna mantenga una posición natural y no se produzcan tensiones innecesarias en las cervicales.

Y no hay que olvidar que es tan importante renovar la almohada como elegir la que mejor se adapte a nuestra postura cuando dormimos.

Almohada alta si duermes boca arriba o de lado

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Cortesía Ikea

Las personas que duermen de lado o boca arriba suelen necesitar una almohada con mayor altura y firmeza para mantener alineados la cabeza, el cuello y la columna. Los expertos de IKEA recomiendan la almohada alta LAPPTÅTEL de IKEA, diseñada para ofrecer un apoyo más elevado y confortable.

IKEA Almohada alta

Almohada alta
Crédito: Cortesía Ikea

Este tipo de almohadas ayudan a rellenar correctamente el espacio entre el colchón y la cabeza, algo especialmente importante para quienes duermen de lado y necesitan una mayor sujeción cervical. Está confeccionada con un tejido suave de microfibra que se puede mullir y lavar a temperaturas altas porque no hay que olvidar que, como las sábanas, las almohadas también hay que lavarlas para una correcta higiene.

Si duermes boca abajo, mejor una almohada baja

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Cortesía Ikea

Dormir boca abajo ya obliga al cuello a trabajar más de la cuenta, por lo que se recomienda utilizar almohadas bajas y finas que reduzcan la presión cervical. En este caso, los expertos de Ikea aconsejan la almohada baja SKOGSFRÄKEN como una buena opción porque permite tener alineadas la cabeza y la columna vertebral. Realizada con una mezcla de lyocell y poliéster reciclado, esta almohada se puede lavar a 60º, la temperatura ideal para acabar con los ácaros.

Ikea Almohada baja

Almohada baja
Crédito: Cortesía Ikea

Es verdad que las noches de calor complican el descanso, pero las altas temperaturas no son las únicas 'culpables'; también es importante revisar nuestras almohadas, que muchas veces pensamos que son perfectas porque tienen la forma de nuestra cabeza y el resultado es todo lo contrario.