Olivia de Borbón ha tenido un momento de respiro en su dolor tras enterrar hace sólo unos días a su padre, el duque de Sevilla Francisco de Borbón y Escasany. El primo del rey Juan Carlos fallecía el pasado 20 de mayo a los 81 años, dejando a su familia completamente hundida. Sin embargo, Olivia decidía no posponer los planes familiares que tenía para este pasado 7 de junio, y es que su hija mayor, Flavia, celebraba su Primera Comunión. A pesar del mal trago de hace un par de semanas, la familia prefería no cancelar nada y seguir adelante con el festejo, y es que era el gran día de la pequeña a pesar de faltar su abuelo.

La aristócrata conseguía, así, recuperar la sonrisa que se le borraba recientemente, pues los últimos años han sido complicados para Olivia: la muerte de su padre ha sido el colofón de una serie de pérdidas muy seguidas, pues en 2020, en el año de la pandemia, perdía también, con sólo unos días de diferencia, a su hermana Christina y a su madre, Beatriz Von Hardenberg. Sus hijos y especialmente su marido, Julián Porras, se convertían en su mayor apoyo entonces, y lo han seguido siendo ahora en un momento de lo más agridulce para ella.

olivia de borbon y julian porras celebran la comunion de su hija flavia porras
Europa Press
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Francisco de Borbón y Escasany, muy presente en el corazón de todos durante la Comunión de su nieta tras su fallecimiento

La Primera Comunión de Flavia conseguía reunir a buena parte de la familia y también a amigos, como Fiona Ferrer y Daniel San Martín, ambos padrinos de bautizo de la niña. Visiblemente emocionada, Olivia agradecía el calor de la Prensa, y señalaba ante los micrófonos que era "un día muy bonito" a pesar del dolor. "Vamos a celebrarlo como hubiese querido mi padre", afirmaba también, y añadía: "Va a estar muy presente en nuestros corazones y con toda la alegría, porque él tenía muchas ganas de estar en la Primera Comunión de su nieta mayor".