Luis de la Fuente y los jugadores de la Selección Española de Fútbol son las estrellas del momento. Han conseguido clasificarse para jugar la final del Mundial de Fútbol 2026, que tendrá lugar el próximo 19 de julio en Nueva York, una responsabilidad que, sin lugar a dudas, puede suponer una presión sobre ellos. Pueden presumir de haber logrado ya mucho, pero todos esperan más de ellos. Todos esperan que se alcen con la Copa del Mundo en un encuentro que disputarán contra Argentina. Son deportistas de élite y están acostumbrados a la presión y a los nervios de las grandes competiciones, aunque esta cita supera a cualquier otra. Luis de la Fuente, a la cabeza de un equipo con nombres como Mikel Oyarzabal, Pedro Porro, Unai Simon o Ferrán Torres, sabe que tendrá pendiente a toda España incluidos los Reyes y sus hijas, que asistirán en directo al partido.

Para intentar saber cómo están viviendo este histórico momento que supondría que España lograra el título de mejor del mundo 16 años después del Mundial de Sudáfrica 2010, hemos hablado con Álvaro Muelas Plaza, doctor en Psicología deportiva y con máster en Neuropsicología y Educación. Analizamos el papel del entrenador y los aprendizajes que tanto Luis de la Fuente como los jugadores podrían alcanzar en esta competición, pero Álvaro Muelas, que también es profesor de Educación Física, profesor universitario, entrenador de baloncesto y director de la Escuela de Entrenadores Federación Baloncesto Madrid, tiene claro lo más importante: "Que disfruten el éxito, pero que no permitan que el resultado defina quiénes son".

¿Qué te parece la gestión del grupo por parte de Luis de la Fuente?

Desde fuera, la gestión de Luis de la Fuente transmite coherencia, cercanía y liderazgo sereno. Da la impresión de haber construido un equipo donde el protagonismo recae en el colectivo y no en las individualidades. Esa sensación de pertenencia favorece la confianza mutua, reduce la ansiedad competitiva y aumenta el compromiso. En psicología sabemos que cuando los deportistas perciben un entorno justo, predecible y emocionalmente seguro, están más dispuestos a asumir responsabilidades y a rendir cerca de su máximo potencial.

¿Qué importancia tiene esa gestión en el rendimiento de la selección?

La gestión del grupo es tan importante como la preparación física o táctica. En competiciones de máximo nivel, las diferencias técnicas entre selecciones son pequeñas, por lo que el factor psicológico adquiere un peso decisivo. Un equipo cohesionado comunica mejor, toma decisiones con mayor confianza y responde con más eficacia ante la adversidad. Además, la cohesión reduce conflictos internos y facilita que cada jugador acepte su rol pensando en el objetivo común por encima de los intereses individuales.

france v spain world cup
Soccrates Images//Getty Images

¿Cómo consigue que los que juegan menos, como Borja Iglesias, no se sientan apartados?

Los jugadores que participan menos necesitan sentir que siguen siendo importantes. Eso se consigue comunicando con honestidad, explicando el porqué de las decisiones y reconociendo públicamente el valor de su trabajo diario. Cuando un futbolista entiende que su aportación va más allá de los minutos disputados, aumenta su compromiso. También ayuda involucrarlos en la preparación, en la toma de decisiones y reforzar la idea de que, en un torneo largo, todos pueden convertirse en protagonistas en cualquier momento.

En jugadores muy jóvenes, como el caso de Lamine Yamal, ¿cómo evitar la presión de sentirse en el punto de mira de todos?

La clave está en proteger al deportista de una exposición excesiva y ayudarle a mantener una identidad que vaya más allá del fútbol. Es importante que continúe conectado con su entorno familiar, con sus rutinas y con personas que le hablen con normalidad. También conviene centrar su atención en el proceso y no en las expectativas externas. Cuanto más se focaliza en disfrutar, aprender y mejorar, menor es el impacto psicológico de la presión mediática.

france v spain: semi final fifa world cup 2026
Jean Catuffe//Getty Images

¿Un entrenador es un poco como un padre?

No debe sustituir el papel de un padre, pero sí puede ejercer una función de referencia muy importante. Un buen entrenador ofrece seguridad, establece límites claros, transmite confianza y favorece el crecimiento personal del deportista. Su influencia va más allá del rendimiento deportivo porque contribuye al desarrollo de valores como la responsabilidad, el esfuerzo y el respeto. La diferencia es que su relación prioritaria debe estar basada en criterios profesionales y educativos, no en vínculos de dependencia emocional.

¿Cuáles son los 3 ó 4 pilares para que un grupo sea compacto y deje de lado posibles envidias y rencillas entre ellos?

Los pilares fundamentales son, en primer lugar, un objetivo compartido que esté por encima de los intereses individuales; en segundo lugar, una comunicación transparente donde todos comprendan su papel; en tercer lugar, la percepción de justicia en las decisiones del entrenador; y, por último, una cultura de reconocimiento mutuo, donde se valore tanto al titular como al suplente. Cuando estos elementos están presentes, disminuyen las comparaciones y aumenta el sentimiento de pertenencia al equipo.

¿Un secreto o truco para dejar al margen los nervios?

Más que eliminar los nervios, hay que aprender a interpretarlos como una señal de que el cuerpo se está preparando para competir. La respiración lenta y profunda, centrarse en la siguiente acción y mantener rutinas previas al partido ayudan a regular la activación. También funciona dirigir la atención hacia aquello que depende de uno mismo. El objetivo no es jugar sin nervios, sino conseguir que esos nervios trabajen a favor del rendimiento y no en contra.

spain v austria: round of 32 fifa world cup 2026
Charlotte Wilson//Getty Images

Si consiguen la Copa del Mundo, ¿qué recomendación les darías?

Les diría que disfruten el éxito, pero que no permitan que el resultado defina quiénes son. Las victorias pasan y la carrera deportiva continúa. Conviene celebrar el logro, compartirlo con quienes han estado presentes desde el principio y recuperar cuanto antes hábitos de equilibrio personal. La humildad protege frente a la autocomplacencia y ayuda a mantener la motivación. Los grandes equipos suelen entender que cada éxito representa el inicio de un nuevo desafío.

¿Y si la pierden?

Perder una final siempre duele, pero también puede convertirse en una de las mayores oportunidades de aprendizaje, en una lección de vida. Es importante permitir que aparezcan emociones como la tristeza o la frustración, sin intentar ocultarlas. Después llega el momento de analizar con objetividad qué se hizo bien y qué puede mejorarse, sin echar la culpa a nadie.

Como Doctor en Psicología Evolutiva, ¿qué cambios o aprendizajes experimentan los jugadores en competiciones como estas?

Estos torneos aceleran el desarrollo psicológico. Los jugadores aprenden a gestionar la incertidumbre, la presión, la convivencia y la toma de decisiones bajo un enorme nivel de exigencia. También fortalecen habilidades como la regulación emocional, la tolerancia a la frustración y la confianza en el grupo. Desde la psicología evolutiva, estas experiencias contribuyen a consolidar la madurez personal, especialmente en los más jóvenes, porque les obligan a asumir responsabilidades en un contexto de máxima exposición.

france v spain: semi final fifa world cup 2026
NurPhoto//Getty Images

Muchos de esos jugadores proceden de familias humildes y ahora son admirados por miles de personas, ¿cómo se gestiona eso?

El cambio puede ser tan positivo como complejo. Pasar del anonimato a la admiración masiva exige desarrollar equilibrio emocional y mantener los pies en la tierra. La familia, los amigos de confianza y un entorno profesional estable actúan como factores protectores. También es importante diferenciar el reconocimiento público de la identidad personal. Cuando el deportista entiende que su valor no depende exclusivamente de la fama o del rendimiento, afronta con mayor estabilidad los éxitos y las dificultades.

Álvaro muelas, doctor en psicología deportiva
Álvaro Muelas
Álvaro Muelas, doctor en Psicología Deportiva.