"El domingo por la noche era llorar y llorar". Así recuerda Ferrán Torres sus años en la residencia del Valencia, una etapa que coincidió con el divorcio de sus padres. El delantero del FC Barcelona y de la selección española afronta ahora otro momento importante de su carrera. España juega mañana contra Francia la semifinal del Mundial 2026, con el billete para la final en juego. Ferran empezó el torneo como titular en el primer partido, pero en las últimas eliminatorias ha tenido un papel más habitual desde el banquillo. Aun así, sigue siendo un futbolista de confianza para Luis de la Fuente, que lo conoce bien y lo utiliza como recurso ofensivo para cambiar partidos. Antes también fue importante para Luis Enrique, con quien mantuvo una unión familiar al tener una relación con su hija Sira.

La historia de Ferrán empezó en Foios, en Valencia. En una entrevista con Guillem Balagué para Panenka, el futbolista definió su pueblo "como un pueblo pequeñito de Valencia, de la huerta norte. Yo me he criado allí, tengo a todos mis amigos allí, y de verdad que es muy acogedor". Ferran contó que Foios sigue siendo para él una vía de escape: "El pueblo es un poco más una válvula de escape, porque tengo allí a mis amigos, a mi gente de confianza, y puedo desconectar".

El niño de Foios que jugaba contra sus perros

Hemos repasado las infancias de jugadores como Pedri, Pedro Porro, Unai Simón o Álex Baena. Su infancia estuvo muy ligada al balón, jugando con sus perros. "Mi calle es bastante ancha, con lo que podía salir a jugar. Pero yo salía poco porque, gracias a Dios, vivo en una casa con una planta baja y tenía allí mi portería, a mis perros, que hacían de defensores, y podía jugar y pasármelo bastante bien". Antes de llegar al Valencia, empezó jugando al fútbol en el colegio. "Yo empecé jugando al futbito, en mi colegio. Solo fue un año, pero aprendes mucho porque es diferente a lo que es el fútbol 7 y el fútbol 11 y me sirvió mucho". Era una manera de pasar tiempo con amigos. "Cuando estás viviendo esa época no piensas en que vas a ser futbolista de Primera División. Yo creo que todos empezamos, más que porque nos gusta, por estar con los amigos, por jugar con ellos y pasártelo bien".

Sus regalos siempre estaban relacionados con el fútbol. "Mis regalos siempre eran balones de fútbol, espinilleras o botas. No quería otra cosa". Sus primeras botas se las regaló su madre cuando tenía siete años, justo cuando lo fichó el Valencia: "Mis primeras botas me las regaló mi madre, del Base Sport de Torrente. Siempre me acordaré. Yo tenía siete años, que fue cuando me fichó el Valencia. Yo iba al colegio con las botas de tacos, y las puse de moda".

ferran torres
Valencia FC

La llegada al Valencia fue uno de los primeros giros importantes de su carrera. "A los siete años, en prebenjamines. Voy allí un poco a la aventura. Por un partido que estaba jugando en el colegio, me dijeron que fuera a hacer las pruebas al Valencia. Fui a hacer las pruebas, que era un partidillo entre gente que estaba captando y tal, y me captaron". Su primer recuerdo con la camiseta del club también quedó grabado: "Me puse la camiseta, me fui al baño y me quedé mirándome, como si estuviera embobado. Solo con la camiseta, iba en calzoncillos y solo me miraba la camiseta. Y me decía: '¿Qué hago aquí?'. Un momento único". En esa misma entrevista, Ferran explicó cómo vivía el fútbol su familia. "Mi padre no ha sido futbolero nunca. Ahora más al tener a su hijo ahí… Mi madre sí que ha sido muy futbolera, le encanta ver el fútbol. Mi tío no llegó a profesional, pero sí que tuvo un buen nivel".

El verano en el que Ferrán Torres pensó que el fútbol se le terminaba

ferran torres en el valencia
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A los 12 años atravesó una etapa física muy complicada. En Panenka contó que aquel verano creció 12 centímetros y que perdió coordinación: "Yo, con 12 años, que pasé a infantil A, creo, ese verano crecí 12 centímetros. ¿Qué pasa? Que yo llego a Valencia en pretemporada y no sabía ni controlar un balón, estaba patoso, me caía corriendo yo solo… Ahí sí que pensaba que se me terminaba el fútbol, que no servía". Ese mismo año sufrió mononucleosis. "Ese mismo año cogí la enfermedad del beso, una mononucleosis, y a partir de entonces, cuando me recuperé, fue todo hacia arriba: me subieron de equipo y me subieron de equipo, y hasta el día de hoy". También tuvo problemas de rodilla y estuvo parado: "Estuve con problemas de rodilla y no sabía ni caminar, me dolía, estuve un tiempo parado para ver qué me pasaba, y como coincidió que pillé la mononucleosis, estuve mes y medio en casa, sin poder ir a entrenar por los dolores".

La parte más dura llegó con la separación de sus padres y su entrada en la residencia del Valencia. En The Wild Project, el podcast de Jordi Wild, Ferran habló de ese momento y reconoció que el divorcio fue un golpe difícil de gestionar: "Fue un shock para mí. Era bastante pequeño, no sabes cómo afrontarlo". La residencia fue especialmente complicada porque Ferran no sabía cómo explicar su situación. "Era un caso raro que un chaval se metiese en la residencia. En aquel momento me daba vergüenza decir por qué estaba allí, no lo contaba e intentaba inventarme de dónde era". The Objective recogió una versión ampliada de esa misma idea: "A mí me daba vergüenza decir por qué estaba en la residencia. No lo contaba e intentaba inventarme de dónde era o decía que Foios estaba a 40 minutos de ahí". Los domingos eran el peor momento, cuando sus padres lo dejaban en la residencia después del fin de semana se venía abajo: "Para mí, el domingo por la noche, cuando mi padre o mi madre me dejaba en la residencia, era llorar y llorar y llorar".

Ferran reconoció que era muy cerrado cuando algo le dolía: "Con nadie, me encierro en el baño yo solo y a solucionar los problemas yo solo. Siempre he sido muy cerrado, muy mío".

El salto al primer equipo del Valencia: "No sé ni cómo ni cuándo ni por qué"

ferran torres
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El salto al primer equipo del Valencia llegó muy pronto. Con 16 años acabó una temporada con el Mestalla, que entonces peleaba por el ascenso a Segunda. Después se fue al Mundial sub-17 y, al regresar, se encontró con ficha del primer equipo: "Termina la pretemporada, juego los siete primeros partidos de liga con el filial y me voy al Mundial sub-17. Gracias a Dios, me salieron las cosas bien. Mis representantes también hicieron un buen trabajo fuera del campo y conforme vuelvo me había plantado con ficha del primer equipo".

La noticia le superó al principio. "No sé ni cómo ni cuándo ni por qué, pero tenía ficha del primer equipo y me veía ya entrenando con ellos", contó en Panenka. Su primer entrenamiento no fue como esperaba: "Hice un entrenamiento penoso. Horroroso, horroroso… pensando: '¿Qué está pasando? ¡Que voy a ser jugador de Primera División! ¡Pero si estoy aquí!'". En 2023, después de una etapa complicada en el Barça, Ferran reconoció públicamente que había pedido ayuda profesional. "Entré en un pozo sin fondo, no sabía cómo salir".