Ángeles González-Sinde ha contado que escribió buena parte de su nueva novela durante la pandemia, solo un año después de la muerte de su pareja, ha explicado en una entrevista con Uppers, en referencia al editor Claudio López Lamadrid. Aquel parón obligado, dice, le vino bien porque necesitaba recogimiento: "Necesitaba que el mundo se parara". La escritora, guionista y directora vuelve a la novela con una historia situada en un pequeño pueblo de la sierra de Teruel. El punto de partida es aparentemente médico: una doctora joven llega a su primer destino rural y empieza a tratar a una niña que ha dejado de dormir y de ir a la escuela. Pero pronto comprende que el problema no se puede explicar solo desde el cuerpo. Hay algo más profundo, algo que viene de lejos y que afecta a la familia de la niña y al propio pueblo.

Ángeles González-Sinde publica una nueva novela

la directora posa para las cámaras de diez minutos
Beatriz Velasco HEARST

Ese libro es 'Una noche de 1947', publicado por Lumen. La protagonista es Nieves, una joven médica que llega en 1992 a un pueblo de Teruel. Está empezando su carrera y, al mismo tiempo, intentando construir una vida propia lejos de lo que otros esperaban de ella. Allí conoce a Micaela, una niña que vive asediada por un temor que nadie consigue nombrar. No duerme, no va a clase y arrastra una angustia que desconcierta a quienes la rodean.

Nieves intenta ayudarla desde la medicina, pero el caso se le escapa de las manos. Con el apoyo de una psiquiatra del hospital provincial, empieza a trabajar con la niña a través de dibujos. Esos dibujos se convierten en una forma de entrar en lo que Micaela no puede decir con palabras. La relación con la niña acerca a Nieves a Clementina, la abuela, y a una historia familiar que el pueblo lleva décadas evitando. Ahí aparece el año que da título a la novela: 1947, un tiempo en el que la posguerra todavía seguía muy viva en muchas zonas rurales. En lugares como Teruel, la guerrilla antifranquista, la presencia del Ejército, la vigilancia y el miedo no terminaron cuando acabó oficialmente la Guerra Civil.

LUMEN 'Una noche de 1947'

'Una noche de 1947'

Características

Páginas280
EditorialLumen
Fecha de edición3 de septiembre de 2026

Ángeles González-Sinde ha explicado que la novela nace de varios intereses. Uno de ellos es cómo las personas se reconstruyen después de un golpe. Otro, quizá el más importante en este libro, es el miedo heredado. "También me interesan mucho los miedos que heredamos", ha contado. La autora habla de esas obsesiones, limitaciones o temores que alguien puede arrastrar durante años sin saber de dónde vienen, hasta descubrir que quizá se transmitieron de abuelos a padres, de padres a hijos y de hijos a nietos. La propia autora ha resumido también el papel de la escritura en ese proceso. "Escribir siempre es una forma de terapia", afirma. "Escribir te sirve para mirar tus cosas desde fuera y ordenarlas". En este caso, esa frase encaja tanto con su experiencia personal como con el mecanismo interno de la novela: para poder entender el presente, los personajes tienen que ordenar un pasado que quedó fuera de la conversación familiar.

Cuatro mujeres y cuatro formas de soledad, en el nuevo libro de Ángeles González-Sinde

angeles gonzalez sinde
Jose Ignacio Viseras

La novela está construida alrededor de varias mujeres de generaciones distintas. En la entrevista, González-Sinde lo explica con claridad: "Los cuatro personajes —la niña, la doctora, la maestra y la abuela— están solos a su manera". No son personas aisladas ni marginadas. Viven en familia, forman parte de una comunidad y tienen vínculos alrededor. Pero cada una arrastra una soledad interna. Micaela vive con una angustia que la avergüenza y la separa de sus compañeros. Nieves también está sola: su novio, con quien iba a casarse, no soporta la vida en el pueblo y la deja plantada. La maestra carga con otra forma de dolor. González-Sinde reconoce que hay mucho de ella misma en ese personaje: una mujer que ha perdido a su marido, que está enfadada con la vida, que tiene dos hijos en la universidad y que no quiere cargarles con su tristeza.

Clementina, la abuela, es la mujer que guarda la memoria de lo ocurrido, aunque durante años esa memoria haya quedado encerrada en el ámbito de lo íntimo. A través de ella, la novela entra en la posguerra rural, en las familias de quienes estuvieron vinculados a la guerrilla y en las consecuencias que esa violencia dejó en quienes siguieron viviendo en los pueblos.

angeles gonzalez sinde
Sergio R Moreno

Uno de los puntos más interesantes del libro es que no se centra solo en los maquis o en los enfrentamientos armados. González-Sinde mira también a las mujeres, a las familias y a quienes sostuvieron la vida cotidiana en medio de la posguerra. Madres, hermanas, esposas, hijos y vecinos quedaron marcados por una violencia que no siempre aparecía en los relatos oficiales. La autora ha explicado que le interesaba ese pasado porque muchas veces llega a las generaciones siguientes en forma de fotos arrancadas, nombres de los que no se habla, cartas que no llegaron, familiares que desaparecen de la conversación. La novela no trata la memoria como una revancha, sino como una necesidad de comprender. Por eso el libro une dos tiempos. En 1992, Nieves intenta entender qué le ocurre a una niña. En 1947, la novela busca el origen de un miedo que el pueblo no ha sabido o no ha querido nombrar. Entre ambos años hay décadas de silencio.

La autora ha contado que la historia llevaba mucho tiempo en su ordenador. Al principio, la protagonista no era médica, sino enfermera rural, inspirada en una tía suya que había trabajado en la provincia de Burgos y le hablaba de sus recorridos en coche para visitar pacientes.

Ángeles González-Sinde, una autora central en la cultura española reciente

Ángeles González-Sinde nació en Madrid en 1965 y es una de las figuras más reconocibles de la cultura española contemporánea. Guionista y directora de cine, estudió Filología Clásica y se formó en el American Film Institute de Los Ángeles. En su filmografía destacan 'La buena estrella', por la que obtuvo el Goya al mejor guion original; 'La suerte dormida', Goya a la mejor dirección novel; 'Heroína'; 'El comensal'; y 'Después de Kim', basada en su propia novela.

También fue finalista del Premio Planeta con 'El buen hijo', recibió el Premio Edebé de Literatura Infantil y fue ministra de Cultura. En la entrevista reconoce que esa etiqueta sigue pesando. Recuerda que no fueron ni tres años, pero entiende que un cargo así marque la percepción pública. Aun así, reivindica una continuidad evidente: "Yo he sido guionista antes y he sido guionista después de ser ministra".