Cuando se estrenó 'Médico de familia' en 1995, yo tenía 14 años y, en esos momentos, la decoración de la serie era lo que menos me interesaba. Todo lo contrario de lo que me ha pasado hace unos días cuando me he reencontrado con una de las series más vistas de los noventa. Entonces, lo que más me gustaba de la trama era lo que le pasaba con María (Isabel Aboy), con la que compartía las preocupaciones típicas de la adolescencia, y sobre todo me fijaba en la ropa que llevaba, copiando algunos de sus looks como luego hice con los de Eva (Verónica Sánchez en 'Los Serrano'). La serie, que puede verse en Prime Video, contaba la vida de Nacho (Emilio Aragón), un médico viudo que cría a sus tres hijos —María, Chechu y Anita— y un sobrino (Iván Santos), con la ayuda de su padre (Pedro Peña), la asistenta Juani (Luisa Martín) y su cuñada Alicia (Lydia Bosch). 25 años después, la serie ha vuelto a mi vida y ahora solo tengo ojos para el decorado: las alfombras, los sillones del salón, las sillas de la cocina... Pero hay uno que captó toda mi atención, aunque siempre aparece en un segundo plano: el carrito blanco de la cocina en el que guardaban la fruta.
En este reencuentro con la serie de Emilio Aragón, me he fijado en que muchas de las tramas de la serie se producen en la cocina y ese cesto con ruedas siempre está lleno de fruta y verdura. Este tipo de carritos son ideales para organizar cocinas pequeñas, pero también para otros usos como servir de mesita de noche, para tener el baño ordenado o para organizar los materiales del colegio de los niños. No sé si el decorado de la serie era de Ikea, pero en la tienda sueca he encontrado un carrito similar, perfecto para todos estos usos.
El mueble multiusos de Ikea que soluciona el orden en casa: de la cocina al baño
El carrito RÅSKOG de Ikea se ha convertido en un imprescindible de la organización en muchas casas, incluida la mía. Nació como un mueble auxiliar funcional; se ha convertido en un comodín para cocinas, baños y dormitorios gracias a la facilidad con la que se adapta a diferentes ambientes. Su función es clara: ampliar y organizar el espacio de almacenaje. Y lo consigue.
Su facilidad de montaje, las ruedas con bloqueo permiten llevarlo de un sitio a otro y fijarlo en el lugar que quieras, el diseño y su relación calidad-precio, ahora está rebajado quince euros, lo convierten en uno de los más vendidos de la firma sueca. Cada balda aguanta un máximo de 6 kilos y el color blanco lo convierte en perfecto para cualquier habitación. Aunque también lo hay en negro. Yo lo uso en la cocina, pero encaja igual de bien en el salón, el baño o la habitación.
En la cocina, una práctica minidespensa
Es, probablemente, su uso más conocido. Colocado junto a la encimera, el carrito RÅSKOG funciona como organizador para frutas y verduras, siempre colocadas en otros recipientes aptos para alimentos, dejando a la vista los productos de consumo diario. Y también como mini-despensa, usando cada una de las baldas por 'temáticas': las cosas del desayuno en una de ellas, las legumbres en otra y los paños y utensilios de cocina en otra.
En el baño, todo ordenado sin esfuerzo
Pocos muebles resuelven tan bien el caos del baño como este carrito. Su tamaño estrecho permite colocarlo entre lavabo y pared o junto a la ducha para organizar toallas, productos de higiene, como geles y papel higiénico, maquillaje y secadores.
En el dormitorio, como la mesita de noche
En habitaciones pequeñas, este carrito es ideal como mesilla de noche móvil. En la balda superior caben una lámpara, un libro y el móvil; en las inferiores, revistas, mantas o incluso ropa doblada. Y lo mejor es que puedes moverlo cuando necesites espacio. En las habitaciones también puede servir para guardar y organizar los materiales escolares o de manualidades de los niños.
En el salón, el aliado del orden
Su uso se extiende también a los salones y los recibidores de las casas, donde tenerlo todo organizado es sinónimo de tranquilidad. Sirve como organizador de mandos, cables y gadgets y para tener las mantas del sofá dobladas cuando no se estén utilizando. Y, colocado junto a la entrada, se convierte en un práctico mueble para dejar las llaves, gafas, cartas o los bolsos y accesorios que muchas veces dejamos por el suelo.















