Hay debates domésticos que se repiten en casi todas las casas. Y no hablamos de a quién le toca limpiar el baño esta semana, ni quién tenía que recoger el lavavajillas, sino de otro que tiene que ver con las sábanas: ¿Cada cuánto hay que cambiarlas realmente? Hay quien las lava cada semana sin falta, otros cada dos días, mientras que otras personas alargan el momento hasta que llega el fin de semana de colada o, simplemente, cuando sienten que ya toca. Sin embargo, más allá de las costumbres de cada hogar, los expertos, como los de GoodHouseKeeping o la creadora de contenido Begoña Pérez (@la_ordenatriz), coinciden en que existe una frecuencia recomendada para mantener la cama limpia y evitar la acumulación de polvo, sudor, ácaros y otros residuos que se generan mientras dormimos.
Importa cada cuánto se lavan, pero también influye cómo se hace. Desde la temperatura adecuada para las sábanas hasta la frecuencia con la que conviene lavar almohadas, edredones o incluso aspirar el colchón, pequeños gestos de mantenimiento pueden marcar la diferencia entre una cama que parece limpia y una que realmente lo está. Si alguna vez te has preguntado cuándo toca cambiar las sábanas o cómo cuidar correctamente toda la ropa de cama, esto es todo lo que necesitas saber para dormir en un entorno más fresco, higiénico y confortable durante todo el año.
Lava las sábanas y la ropa de cama al menos una vez cada dos semanas
Un lavado quincenal es lo mínimo que necesita tu ropa de cama, aunque Begoña Pérez recomienda hacerlo cada semana. Si alguien en tu hogar tiene asma, eccema o alergia a los ácaros del polvo, sigue los consejos de Cristina Rivas Juesas, vicepresidenta de SEICAP, Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica: "Los ácaros del polvo doméstico viven especialmente en los tejidos y les encanta el calor y la humedad. Por eso sus lugares favoritos son los colchones, las sábanas, las mantas, los cojines o los sofás. Lavar la ropa de cama con frecuencia, usar fundas adecuadas y ventilar bien el hogar son medidas clave para disminuir la alergia a los ácaros del polvo. Además, mantener una casa seca, ventilada y con poca humedad ayuda a frenar su proliferación", explica la doctora. Además, si tienes mascotas y duermen en tu cama, lo ideal sería lavar la ropa de cama cada 3 o 4 días.
No olvides limpiar el edredón y las almohadas
Los expertos de GoodHouseKeeping recomiendan lavar los edredones y las almohadas al menos dos veces al año. Si tu edredón es lavable a máquina, comprueba la capacidad del tambor de tu lavadora. Debe haber suficiente espacio para que se mueva dentro de la máquina. Si no cabe, lo mejor es llevarlo a una lavandería pero comprueba siempre primero la etiqueta de cuidado para asegurarte de que es adecuado; los edredones de plumas no son aptos para la limpieza en seco.
En cuanto a las almohadas, tu lavadora puede perder el equilibrio al lavarla sola, lo que puede provocar vibraciones y movimientos bruscos, pudiendo dañar el suelo. Intenta lavar dos almohadas a la vez o añade sábanas a la carga para equilibrarla. Por ejemplo, Begoña Pérez explica que ella "para una lavadora de 8 kilos, meto tres juegos de sábanas individuales o una de matrimonio y una individual porque es importante dejar un palmo libre entre la ropa y la parte superior de la lavadora".
No todas las almohadas son iguales. Por eso, no deberías lavar nunca las que son de espuma viscoelástica en la lavadora, ya que se romperá. La funda sí se puede lavar a máquina, pero la almohada de espuma debe aspirarse y limpiarse a mano con una esponja humedecida en agua tibia y jabón. Frota suavemente, enjuaga con una esponja húmeda y presiona servilletas de papel sobre la espuma para absorber la humedad.
A la hora de secar las almohadas, ya sean de microfibra, plumas o lana, puedes usar la secadora si la etiqueta de cuidados del fabricante lo permite, o colgarlas al sol, ahuecándolas de vez en cuando. Tanto las almohadas como los edredones deben secarse lo antes posible, especialmente si tienen un relleno de fibras naturales, porque retienen la humedad con mayor facilidad y podría estropearse.
Lava las sábanas a 60 grados o más
Aunque se prefiere lavar a bajas temperaturas por razones medioambientales, para la ropa de cama lo mejor es mantener los 60 °C, ya que esto ayudará a eliminar los ácaros del polvo y las bacterias. "El mejor tejido para la ropa de cama es el que se pueda lavar fácilmente, como el algodón. Es importante lavarla todas las semanas a más de 60ºC para eliminar los ácaros y secarla completamente, al sol o en secadora", aconseja la doctora Rivas.
También es importante lavar a altas temperaturas el peluche favorito con el que duerme tu hijo. Convencerlo no será fácil, pero es necesario lavarlo con regularidad y a 60 °C para eliminar los ácaros del polvo que puedan estar dentro. Puedes usar una funda de almohada o una bolsa de malla para la ropa para protegerlo durante el lavado.
Usa protectores de colchón, edredón y almohada
Lavar las almohadas y los edredones es una tarea engorrosa, pero si usas protectores, puedes crear una barrera adicional contra el sudor y las bacterias, prolongando así su vida útil entre lavados. Los protectores de colchón deben lavarse cada dos meses para mantenerlos limpios. Es recomendable tener más de uno para alternarlos; también son ideales para protegerlo de derrames y manchas, que son mucho más difíciles de limpiar. No lo hemos dicho, pero por si lo haces... no deberías comer en la cama. Ya es bastante difícil mantener a raya las bacterias y los gérmenes, como para convertir tu cama en un caldo de cultivo aún mayor.
Si sufres de alergias, busca protectores con propiedades hipoalergénicas y antialérgicas. Los productos hipoalergénicos están diseñados para reducir la probabilidad de una reacción alérgica, mientras que los antialérgicos están tratados para prevenirla, por lo que son la mejor opción.
No hagas la cama nada más levantarte
Sudamos mientras dormimos y hacer la cama minutos después de levantarnos puede dejar atrapada la humedad y el calor dentro de la cama, convirtiéndola en un lugar irresistible para los ácaros del polvo. Lo que aconsejan los expertos en limpieza es retirar el edredón (o incluso quitarlo de la cama si tienes espacio) y ahuecar las almohadas para abrir las fibras y liberar la humedad. También es recomendable abrir una ventana para ventilar la habitación; con unos 10-15 minutos al día será suficiente.
No solo limpiar las sábanas, también aspirar el colchón
Si vas a aspirar tu colchón, usa el accesorio más pequeño y la potencia de succión más baja de la aspiradora. Intenta hacerlo cada dos meses, aspirando también el canapé y la zona que hay alrededor. Pero ten en cuenta que algunos fabricantes de colchones afirman que aspirarlos puede desplazar el relleno interior, por lo que siempre conviene consultar primero la guía de cuidado que viene con el colchón. Lo aspires con regularidad o no: lo ideal, según los expertos, es cambiarlo cada 10 años como máximo.















