Cambias las sábanas y las fundas de las almohadas cada semana, sin falta, pero ¿cuándo fue la última vez que lavaste la almohada? (si es que alguna vez lo has hecho). Aunque estés muy pendiente de la limpieza de tu casa: eliminas la grasa de los muebles de la cocina, el baño siempre está reluciente y ordenas el armario cada temporada, es muy común descubrir, con resignación, que nuestras almohadas han adquirido un tono amarillento o incluso marrón. No es falta de higiene. Es algo que le ocurre a casi todo el mundo debido a los residuos naturales de la piel y el cabello. Por eso hoy te desvelamos por qué sucede esto y cómo puedes recuperar su blanco original para que tu cama vuelva a ser ese oasis de frescor que tanto te gusta, pero antes de lanzarte a limpiar, comprueba la antigüedad de tu almohada. Los expertos en descanso recomiendan renovarlas cada dos años para garantizar un descanso adecuado y una higiene óptima.

La razón por la que las almohadas se vuelven amarillas

Aunque usemos fundas, con el tiempo, el sudor, el aceite de la piel, la grasa capilar e incluso la saliva traspasan el tejido y se filtran en el relleno de la almohada. Estos residuos orgánicos están compuestos por grasas, proteínas y sales que se oxidan y tornan de color amarillento. Además, esta acumulación crea el ambiente perfecto para la proliferación de ácaros y bacterias, responsables de malos olores y posibles alergias.

cama con almohadas
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Cómo prevenir las manchas amarillas y alargar la vida útil de la almohada

Mantener tus almohadas como nuevas por más tiempo es posible con estos sencillos hábitos:

  • Fundas siempre limpias. Lava las fundas de almohada al menos una vez por semana para minimizar el paso de aceites al relleno.
  • Lava la almohada periódicamente. Lo ideal es lavarla cada tres o seis meses, siguiendo siempre las instrucciones de la etiqueta del fabricante.
  • Usa un protector de almohada. Utiliza una funda protectora adicional entre la almohada y la funda decorativa. Es muy fácil de lavar junto a las sábanas y actúa como una barrera extra de protección.
  • Tu rutina nocturna influye. Ducharse por la noche reduce los aceites que transferimos a la cama. Además, evita irte a dormir con el pelo húmedo o usar lociones corporales muy pesadas que puedan filtrarse en el tejido.

¿CADA CUÁNTO TIEMPO HAY QUE CAMBIAR LA ALMOHADA?
La mayoría de las almohadas deberían sustituirse cada uno o dos años para garantizar una buena higiene y mantener el soporte adecuado durante el descanso.

¿CADA CUÁNTO TIEMPO HAY QUE LAVAR LAS SÁBANAS?
Los expertos aconsejan cambiarlas y lavarlas al menos una vez a la semana para mantener la cama fresca, higiénica y evitar que se acumulen residuos.

Guía del paso a paso para blanquear tus almohadas

Si tus almohadas ya han perdido su brillo, no todo está perdido. Puedes restaurarlas siguiendo estos consejos de los expertos en limpieza:

  1. Revisa la etiqueta. Es imprescindible. Las almohadas de plumón y las de fibra tienen requisitos distintos. Mientras que las de espuma viscoelástica nunca deben meterse en la lavadora.
  2. Tratamiento de manchas. Aplica un quitamanchas directamente sobre las zonas más amarillentas y déjalo actuar 15 minutos. Los detergentes enzimáticos (aquellos que ayudan a descomponer residuos orgánicos durante el lavado) son los más eficaces para deshacer los residuos orgánicos como el sudor.
  3. El truco del remojo. Llena un barreño grande o la bañera con agua caliente y añade blanqueador de oxígeno activo (percarbonato). Sumerge la almohada entre cuatro y ocho horas. Excepto si es de espuma sólida, en cuyo caso solo debes lavar la funda.
  4. Lavado a máquina. Lava las almohadas de dos en dos para equilibrar el tambor de la lavadora. Usa agua templada y un detergente enzimático potente. Te recomendamos programar un enjuague extra para asegurar que no queden restos de jabón o blanqueador.
  5. Un secado perfecto. El secado es clave para evitar que el relleno se apelotone. Las almohadas de fibra admiten temperaturas altas, pero las de plumón deben secarse a temperatura baja y lentamente.

TRUCO PARA SECAR LA ALMOHADA DESPUÉS DE LAVARLA
Introduce un par de bolas de secado (o pelotas de tenis en un calcetín) para que golpeen la almohada y ahuequen el relleno mientras se seca. En caso de no tener secadora, ponlas en el tendedero en posición horizontal. Mulle cada cierto tiempo.