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En esta nuestra entrega de nuestro consultorio de belleza, el doctor Leo Cerrud aborda el tema de los tratamientos estéticos que debemos empezar a hacernos después de los 40. A esa edad empieza a preocuparnos vernos la piel apagada, poco luminosa o incluso la aparición de las primeras arrugas. Por eso una de nuestras lectoras le formula la siguiente pregunta: "Doctor, tengo 42 años y hasta ahora solo cuido mi cara con cosmética. Me gustaría empezar con algún retoque que no sea agresivo, nada de cirugía, pero no sé por dónde empezar". En nuestra sección Diez Minutos cuida de ti, nuestro experto en medicina estética responde. "Cuando el tejido está sano, cualquier tratamiento luce el doble", dice.
Me encanta tu pregunta porque los 40 no son el principio del fin, sino un momento perfecto para empezar a cuidarnos en la consulta del médico estético si no lo hemos hecho antes. A esta edad, el espejo nos devuelve pequeños cambios: la luz se apaga un poco, aparecen manchas del sol, las líneas de expresión se convierten, en muchos casos, en arrugas y la falta de firmeza comienza a notarse. La buena noticia es que hoy tenemos herramientas maravillosas para que te veas estupenda sin perder la naturalidad.
En primer lugar, lo notamos en la calidad de la piel. El objetivo será, antes que nada, mejorar la textura. Para recuperar esa jugosidad perdida, mi recomendación estrella es el Láser Malibú: mínimamente invasivo, indoloro y sin efectos secundarios, ya que trabaja en la capa más superficial de la piel; es fantástico para unificar el tono y aportar un brillo muy bonito. Si buscas hidratación profunda, los skinboosters a base de ácido hialurónico de bajo peso molecular, como Profhilo, son como darle de beber a tu piel desde dentro, mejorando luminosidad y elasticidad. Y, por supuesto, los polinucleótidos, que ayudan a reparar el ADN celular y devuelven esa jugosidad que el tiempo nos va robando.
En segundo lugar, nos ocupamos de la flacidez, ese andamiaje invisible. A partir de los 40, el colágeno dice 'adiós' a gran velocidad. Para frenar el descolgamiento, los estimuladores de colágeno, como la hidroxiapatita cálcica o el ácido poliláctico, y los hilos tensores son grandes aliados. No aportan volumen, sino que estimulan a tu cuerpo a fabricar su propio sostén natural. También el ácido hialurónico, infiltrado en planos profundos y bien trabajado, actúa como soporte de los tejidos.
A partir de los 40, también son importantes las manchas y las arrugas
En tercer lugar, las manchas suelen hacerse más evidentes en esta década. Aquí trabajamos en tres niveles: una fórmula magistral personalizada para casa (imprescindible), peelings médicos para renovar la piel y, si la mancha se resiste, el láser para eliminarla de forma precisa.
En cuarto lugar, las arrugas. Para frente, patas de gallo y contorno ocular, los neuromoduladores siguen siendo la mejor opción. La clave está en la naturalidad: buscamos un rostro descansado, nunca congelado. Y para surcos en otras zonas, el ácido hialurónico puede ser una buena alternativa.
Mi consejo: no intentes hacerlo todo a la vez. Prioriza la calidad de la piel; cuando el tejido está sano, cualquier tratamiento luce el doble. Y ponte siempre en manos de un buen médico estético.












