Esta semana, en 'La Promesa', Cruz reveló a la Baronesa que conocía su secreto más terrible: su implicación en la muerte del Barón de Grazalema, su esposo. La baronesa se enfrentó a Lorenzo, que no ocultaba que él le dio esa información a Cruz. Mientras, Curro dio rienda suelta a su relación con Martina y acabó por confesarle sus dudas sobre sus orígenes. Además, Jana se plantó ante Curro, necesitaba saber qué iba a hacer ahora que conocía su pasado.

Tiempo después, las visitas se marcharon de La Promesa. Primero la duquesa de los Infantes, y al día siguiente la baronesa de Grazalema, quien no se amilanó ante Cruz y le prometió venganza contra ella y contra Lorenzo. La marquesa insistió en que a Jimena la viera un médico, pero ésta se negó y aseguró que Jana la cuidó bien. En cocinas, Candela y Simona acordaron volver a escribir las cartas de los hijos de la cocinera; eso sí, con la colaboración de Carlos. Mientras lo hacían, Simona descubrió que el maestro tenía moretones en los brazos.

Jana se vio obligada a seguir tratando a Jimena

Carlos faltó a su clase con Simona y Candela, lo que preocuparía a las cocineras. Entretanto, Jana volvió a la casa de su infancia y confirmó que alguien había pasado por allí. Pía cambió de idea y prefirió quedarse en La Promesa en vez de trasladarse a una casa con Gregorio, una decisión que no agradó nada a su esposo. El ama de llaves descubrió algo entre las cosas de su marido que daría un vuelco a su vida.

A los Luján no les quedó otra que claudicar ante Lorenzo y darle aquello que les exigió: parte de los terrenos de La Promesa. Lo que no sabían los Marqueses era que la visita de unos familiares cercanos trastocaría los planes de todos los de la familia, especialmente de Martina, que vería cómo su situación en el palacio pendía de un hilo. Jana se vio obligada a seguir tratando a Jimena, con la presión constante de una Cruz que no le quitaba ojo de encima.