María Cristina Lozada

A sus 76 años ha grabado ‘La fiscal de hierro’, sigue ilusionada con su trabajo y disfrutando de las pequeñas cosas.

 

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Al principio sus padres no estuvieron de acuerdo en que se dedicase al mundo artístico, lo que la llevó a estudiar Ingeniería: “Yo soy muy matemática, pero la verdad es que me aburría. Un día fui a ver una ópera y un señor se me acercó y me ofreció un papel en una obra”.

Un nuevo encuentro con él fue definitivo: “Empecé a actuar y me gustó”. Y eso que su debut fue un fracaso. “Participé en Los fusiles de la madre Carrar, de Bertolt Brecht, y todos los errores en que se puede incurrir en una obra los cometí yo en esa”, recuerda María Cristina Lozada, que nació el 5 de septiembre de 1941 en El Tocuyo, Venezuela.

Su primera experiencia sobre las tablas, lejos de traumatizarla, la motivó a mejorar para llegar a ser una gran actriz. “Me matriculé en el Teatro Universitario y busqué una beca, pero cuando la conseguí mi papá se puso muy bravo y me dijo que no quería cómicos en la familia. Tuvo que mediar mi mamá, que solo puso una condición: ella me acompañaría. Me pareció muy gracioso, pero así fue como se quedó un mes conmigo en Londres”, afirma con una sonrisa.

Cuando volvió a Venezuela su padre se convirtió en su mayor fan. Después, se marchó a París, donde estuvo con Jacques Lecoq haciendo mimo, acrobacias y expresión corporal. Durante su estancia en Francia además de estudiar se volvió “revolucionaria”: “Era el Mayo francés; conocí a muchos exiliados venezolanos de la guerrilla y me volví socialista. Tiré piedras en manifestaciones sin entender nada”.

Mientras, cultivó su talento y a su regreso a Venezuela en 1969 demostró sus avances a quienes se convertirían en sus grandes maestros: José Ignacio Cabrujas y José Antonio Gutiérrez. Con ellos hizo piezas como Ópera de 3 centavos. Ambos serían dos hombres importantes en su vida, pero no tanto como Iván Garmendia, un ingeniero con quien se casó y tuvo dos hijos: Vanessa e Iván.

Lee la biografía completa en la revista Telenovela.

Iván Garmendia

Fue el amor de su vida, su marido desde 1970, su cómplice, socio de su asesoría jurídica y el padre de sus dos hijos: Vanessa e Iván Emigdio. Falleció el 2 de diciembre de 2014.

Sobre las tablas

“El teatro no me gustaba para verlo 
ni leerlo, me parecía aburridísimo”. Después se convirtió en su gran pasión, actuando en obras como Acto cultural, Copenhague, Conversaciones con mamá...

... o Monólogos de la vagina, de la que se siente satisfecha: “Pensé que nunca 
la haría, pero es una obra que me ha enriquecido como actriz y persona, además me ha aportado tanto… 
Es una nueva visión de lo que son los tabúes”.

Bajo la dirección de Héctor Manrique, dio vida a una fiscal en 
Terror, que retrata el juicio que se celebró contra el militar Lars Koch, acusado de derribar un avión con cien pasajeros secuestrado por un terrorista.

‘Pobre diabla’

En España. TVE estrenó esta telenovela peruana en 2000. Siete años antes, 
en 1993, la cadena emitió otra versión que protagonizó Jeannette Rodríguez.

Comprensiva. “Yo entiendo a Roberta. Uno siempre quiere que sus hijos miren hacia arriba y no que se casen con 
el servicio. Si me ocurriese a mí, 
lo aceptaría, pero no me agradaría”.

Reparto. Compartió créditos con Angie Cepeda, Salvador del Solar, Camucha Negrete y Vanessa Saba, entre otros.

Encantada. “Me gusta mucho mi personaje porque es una villana a quien
le sale todo mal. Es divertidísima”.

Música. La cantante peruana Maritza Rodríguez Núñez interpreta el tema principal de la telenovela.

‘Las bandidas’

La 1. La estrenó en junio de 2013.

Seducida. “Cuando me hablaron 
de la novela y del personaje me acordé de Roberta en Pobre Diabla 
y, como tenía tan buenos recuerdos, me apeteció repetir. Y pocas veces me pasa eso”.

‘Válgame Dios’

Año. Las grabaciones tuvieron lugar durante 2012, en Venezuela.

Su personaje. Interpreta a Eduvigis, una profesora muy seria 
y exigente que se ha dedicado toda 
la vida a la docencia, hasta el punto de renunciar a su vida privada y al amor: “No ha vivido lo mismo que una persona normal. Y, pese a no haber tenido ningún hombre a su lado, nunca se ha sentido sola. 
Es una mujer inteligente, culta, 
con un mundo interior bellísimo 
y con la capacidad de perdonar”.

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