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A Ana Morgade le ha pasado de todo encima del escenario, y aunque ahora gracias a sus tablas se mueve como pez en el agua y sabe salir de cualquier situación, al inicio de su carrera no tuvo tanta suerte en un bolo que incluso le llevó al hospital. La humorista y presentadora, que ha vivido situaciones complicadas como sus problemas con un acosador, hubo un tiempo en el que no era tan conocida, y hacía las actuaciones que le salían, como en el metro o en bodas. Precisamente un enlace se puso turbio muy pronto pero, gracias a su sentido del humor, a día de hoy se lo puede tomar a risa, aunque el accidente, en el que acabó ensangrentada y casi 'en pelotas', no fuese especialmente divertido.
Ana ha pasado por el podcast 'A las bravas', que también han visitado otros rostros como el actor Pablo Chiapella, la artista Leticia Sabater o Grison, de 'La Revuelta', y ha sido allí donde ha dado todos los detalles de su peligroso percance. Ana Morgade lo relata: "Actué una vez en una boda y acabamos en urgencias. Me contrataron los novios como falsa invitada para vacilar a toda la boda. Los propios novios, ¿eh? Porque dijeron 'la boda está sosa. Nos damos el 'sí, quiero' para siempre, sí, pero ¿dónde está la chicha?'. Así que nos contrataron a un amigo y a mí, y la cosa se desmadró un montón", empezó contando ante la atenta mirada de Raúl Pérez sobre su accidente.
El percance de Ana Morgade al inicio de su carrera: "Actué una vez en una boda y acabamos en urgencias"
El incidente de Ana Morgade durante una actuación en una boda: "Acabé con el pómulo abierto"
La culpa de todo, al parecer, fue de uno de los invitados, al que en un estado cuestionable se le ocurrió una idea poco brillante, aunque ella, sabiéndolo, tampoco le dijo que no, y se lanzó en plancha a llevarla a cabo... literalmente: "Uno de los invitados, que estaba un poco 'regulinchi', intentó hacer conmigo el 'Dirty Dancing'. Todos sabéis de qué posición estoy hablando. No salió, y yo acabé con el pómulo abierto, literalmente se me veía el hueso", contó para sorpresa del presentador. Pero la cosa no acabó ahí: "Luego, encima, el muchacho intentó rescatarme en la bajada: me enganchó, yo llevaba una falda con una cinturilla elástica y aquello salió como una funda de chorizo. Acabé en el suelo, en culo y con la cara como un mapa de Cerdeña. Cada vez que oigo esa canción se me pone la mirada de las mil yardas", contó con su característico sentido del humor.
Las consecuencias aún se pueden ver en su cara: "De hecho, todavía tengo una marca, porque me abrí el pómulo y la ceja, y es como las rodillas de los viejos: cuando estoy muy cansada o va a llover, me cambia de color... pero ¡lo que nos reímos!", terminó de contar entre las risas de Raúl Pérez. ¡Qué peligro!













