Rara vez encuentras el vestido perfecto para un evento a la primera, pero te pasó. Fue verlo y saber que era perfecto para la boda a la que te habían invitado unos días antes y para la que faltaban unos meses. Así que te lo probaste y lo guardaste en el armario hasta ese día. Y fue entonces cuando, ya vestida, peinada y maquillada, te dio por mirar la etiqueta del vestido. Y ahí estaba, en letras pequeñas, la frase en la que no reparaste el día que lo compraste: Lavar a mano.
En ese momento solo había dos opciones: pasar toda la boda pendiente de que nadie rozara el vestido con una copa, una salsa o que se manchase de autobronceador, o disfrutar del día y enfrentarte a la realidad a la mañana siguiente. Porque una cosa está clara: después de horas de calor, el sudor, baile, abrazos y banquete, tarde o temprano tocará lavarlo, y llevarlo a la tintorería no estaba entre mis opciones. La duda es cómo hacerlo sin estropear esa prenda que tanto te gustó desde el primer momento.
¿De verdad hace falta lavarla a mano? Porque pocas personas tienen tiempo —o paciencia— para llenar un barreño y lavar ropa delicada a mano cada vez que la utilizan. Además, las lavadoras cuentan con programas para prendas delicadas, agua fría y centrifugados suaves que parecen capaces de hacerlo todo. O al menos eso queremos creer. El problema es que no todas las prendas etiquetadas como "lavar a mano" reaccionan igual cuando entran en el tambor. Los expertos en cuidado textil explican cuándo merece la pena arriesgarse y cuándo es mejor seguir las instrucciones de la etiqueta al pie de la letra.
Qué significan realmente las etiquetas de "lavar a mano"
Muchos fabricantes colocan etiquetas de "lavar solo a mano" en las prendas simplemente porque no las han probado en la lavadora. Sin embargo, muchas etiquetas de "lavar solo a mano" se añaden a prendas muy caras, delicadas o con adornos para protegerlas de los ciclos de lavado que podrían dañarlas.
Cuándo puedes saltarte una etiqueta de lavado a mano y cuándo no
La temperatura del agua de la lavadora y la intensidad del ciclo de lavado son los factores que suelen causar problemas al lavar ciertas prendas. Por ejemplo, la lana puede encogerse y apelmazarse si se lava con agua demasiado caliente o se centrifuga con demasiada fuerza. Las prendas delicadas, como las de encaje, las que llevan abalorios o lentejuelas y las de terciopelo, también pueden dañarse con el lavado a máquina.
Hoy en día, muchas lavadoras incluyen programas de lavado a bajas temperaturas y un centrifugado suave, ideales para prendas delicadas. Si vas a arriesgarte, usa este programa y un detergente líquido para ropa delicada. También es recomendable usar una bolsa de malla para la ropa para evitar daños. Además, puedes colocar toallas o sábanas dentro del tambor para protegerlo del movimiento de rotación.
Recuerda que si decides lavar estas prendas en la lavadora, lo haces bajo tu propia responsabilidad. Si algo sale mal, no tienes garantía y no hay mucho que puedas hacer con un jersey de lana encogido o un vestido que alguna vez tuvo lentejuelas y al que ahora le faltan la mitad. Así que tendrás que sopesar lo mucho que te molestará que se estropee frente al tiempo que ahorrarás lavándolas a máquina.
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Consejos clave para lavar la ropa delicada a mano
Si después de leer la etiqueta decides no arriesgarte, la realidad es que lavar a mano no tiene por qué convertirse en una tarea complicada. De hecho, con unos pocos cuidados como estos que recomiendan los expertos, es posible mantener las prendas delicadas en perfecto estado durante mucho más tiempo.
- Utiliza un detergente suave para prendas delicadas. Es mejor usar detergentes líquidos en lugar de en polvo, porque estos últimos tendrán dificultades para disolverse a bajas temperaturas y dejarán residuos en la ropa. Antes de poner la prenda en el recipiente, asegúrate de que el detergente está completamente disuelto.
- Lava juntas las prendas de colores similares, pero si es la primera vez que las lavas, mantén las prendas separadas. El agua puede alterar el color de los tintes de la ropa y podrían mezclarse y estropear ambas prendas.
- Deja las prendas en remojo y presiona suavemente el jabón para que penetre en la tela. No frotes ni restriegues la lana, ya que se quedará con una textura tipo fieltro.
- Ten especial cuidado si se trata de prendas con lentejuelas, bordados o detalles delicados; conviene extremar las precauciones. Lo mejor es limpiarla del revés y mantenerla lo más extendida posible mientras tratas la mancha. De esta forma reducirás el riesgo de dañar los adornos o alterar la forma original de la prenda.
- Si es necesario, utiliza un quitamanchas de pretratamiento, pero comprueba siempre primero que sea adecuado para el tejido de la prenda.
- Enjuaga con agua fría y sigue presionando hasta que se elimine el detergente y el agua salga limpia.
- Presiona y aprieta para eliminar la mayor cantidad de agua posible, pero no retuerzas la prenda, ya que podrías dañarla. Presionarla entre dos toallas también puede ayudar a eliminar el exceso de agua.
- Cuelga la prenda para que se seque (o sécala en horizontal si así lo recomienda la etiqueta de cuidado) en un lugar bien ventilado para acelerar el proceso de secado.













