A Carlos Franganillo le gustan las novelas de espionaje y, siendo director y presentador de 'Informativos Telecinco', no nos sorprende que se sienta atraído por este tipo de historias. En un vídeo para la web de Telecinco, el periodista rescató una novela histórica publicada en 2009 que quizá no es para todos los públicos, teniendo en cuenta que tiene más de 700 palabras. "Es apasionante". Sin embargo, sigue la vida de uno de los personajes históricos más importantes del siglo XX, que tuvo una gran influencia tanto en Rusia, como en España y México.

El libro de espionaje histórico que ha conquistado a Carlos Franganillo

carlos franganillo
Sergio R Moreno

La novela es 'El hombre que amaba a los perros', de Leonardo Padura, escritor cubano nacido en La Habana en 1955 y ganador del Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2015. Es conocido por sus novelas policíacas protagonizadas por Mario Conde y la novela 'Cuatro estaciones en La Habana' que fue adaptada a serie, pero este libro ocupa un lugar especial en su trayectoria porque amplió su reconocimiento internacional y lo confirmó como un narrador capaz de unir investigación histórica, literatura y una potente narrativa.

Tusquets Editores S.A. 'El hombre que amaba a los perros', de Leonardo Padura

'El hombre que amaba a los perros', de Leonardo Padura

Características

Páginas704
EditorialTusquets Editores S.A.
Fecha de edición2 de octubre de 2024

Carlos Franganillo lo explica así: "Me gustan las novelas de espionaje y esta tiene mucho de esto". El escritor parte de hechos reales, pero los organiza con tensión y una estructura casi de investigación. Las dos figuras más importantes del libro son León Trotski y Ramón Mercader. El primero, uno de los grandes nombres de la Revolución rusa, perseguido por Stalin y condenado al exilio. El segundo, el comunista catalán que acabaría asesinándolo en México. "Es una trama histórica, real, muy bien documentada de la vida de Trotsky, de los últimos momentos de su vida, entrelazada con la vida de Ramón Mercader". La novela reconstruye el destierro impuesto a Trotski por Stalin, la infancia y la formación de Mercader, su paso por la Guerra Civil española, sus movimientos por Moscú y París, y cómo ambas historias acaban confluyendo en México.

Trotski, Ramón Mercader y una trama real muy documentada

ramon mercader
Galerie Bilderwelt//Getty Images
Ramón Mercader (1914-1978) en un hospital de Ciudad de México tras su detención por el intento de asesinato del revolucionario ruso León Trotsky con un piolet, el 20 de agosto de 1940. Trotsky falleció a causa de sus heridas al día siguiente y Mercader fue condenado a veinte años de prisión.

Como explica Carlos Franganillo, Mercader fue "el hombre que acabaría matándole por orden del KGB y de los servicios secretos soviéticos". Fue una operación política nacida de la maquinaria soviética para borrar a un enemigo incómodo. La novela tiene además una tercera línea narrativa. En Cuba, muchos años después, un hombre llamado Iván recuerda cómo conoció en una playa a un personaje enigmático que paseaba con dos galgos rusos. En 2004, a la muerte de su mujer, y ahora responsable de un paupérrimo gabinete veterinario de La Habana, 'el hombre que amaba a los perros' comenzó a hacerlo depositario de unas singulares confidencias que van centrándose en la figura del asesino de Trotski, Ramón Mercader, de quien sabe detalles muy íntimos. Gracias a esas confidencias, Iván puede reconstruir las trayectorias vitales de Liev Davídovich Bronstein, también llamado Trotski, y de Ramón Mercader, también conocido como Jacques Mornard, y cómo se convierten en víctima y verdugo de uno de los crímenes más reveladores del siglo XX. "Está muy bien documentada, te lleva muy bien a la época de la Guerra Civil en España, al exilio en México y de verdad os la recomiendo", añade el periodista.

Quien disfrute con las novelas históricas muy documentadas, con las tramas de espionaje político o con los libros que convierten hechos reales en literatura tiene aquí una lectura perfecta. Y quien quiera entender mejor cómo las grandes ideas pueden acabar devorando a quienes las sirven, también.