María Teresa Campos recuerda el peor momento de su vida

La presentadora ha querido recordar el episodio más duro de su vida con motivo del Día Mundial del Ictus.


    María Teresa Campos ha explicado el peor momento que ha atravesado en su vida: el día en que sufrió un ictus y tuvo que ser hospitalizada. Con motivo del Día Mundial del Ictus, Inés Ballester llamó a la presentadora para que le diera su testimonio en primera persona. “Lo tengo que recordar con alegría porque salí bien de ello y se dio la circunstancia que salió bien”, aseguraba María Teresa a la que, según la propia Ballester, le da “mucho 'yuyu' hablar de enfermedades”.

    El ictus provoca cada año 27.000 muertes en nuestro país, sin embargo, tratarlo a tiempo hace que los pacientes puedan sobrevivir con apenas simples secuelas, que en ocasiones están relacionadas con la parálisis de parte de los nervios o músculos. Esto fue precisamente lo que le ocurrió a María Teresa quien asegura no tener apenas secuelas después de este traumático episodio del que apenas recuerda dolencias. “No recuerdo que en el coche [de camino al hospital] me sintiera mal”.

    María Teresa Campos
    Gtres

    “Había hecho el ’12 meses, 12 causas’ en Mediaset sobre el ictus antes de que me diera. Sabía lo que habíamos dicho en el anuncio: si ves que al levantar un brazo no lo puedes mover, o que quieres hablar y ves que la lengua no funciona para decir bien las palabras… En fin, una serie de cosas”, explicaba María Teresa dando a entender de que era conocedora de los síntomas. O al menos de la gran mayoría. “Pero había algo que yo no sabía. Y lo que es la vida. Lo que está para uno y lo que no es para uno”, continuaba.

    La periodista continuaba explicando que en ocasiones se agobia o se enfada de forma mucho más alarmante de lo que debería, y precisamente la ansiedad puede ser uno de los detonantes de esta enfermedad. “El día que me dio yo estaba un poco agobiada de cosas. Me llamaron para algo que yo había colaborado pero pensé que no tenía que ir personalmente. Una cosa a la que pensé que no tenía que ir. Me puse muy nerviosa y di un puñetazo y de repente veo… qué me pasa, qué me pasa”.

    Los primeros momentos, cruciales

    María Teresa no dejó escapar ni un minuto para informarse de lo que la estaba pasando y recurrió a una doctora amiga suya para saberlo. “Me dijo: ‘A ver si es un ataque de ansiedad, quédate tranquilita en la cama’”, allí se quedó tranquilizándose y esperando a que se le pasara. “Cuando Gustavo llegó, las dos personas que trabajan en casa le dijeron: Mira cómo tiene el ojo, la pupila parada. Yo estaba con los ojos cerrados. Y él se acordó que era una de las cosas que le habían dicho en el autobús del ictus. ¡Fíjate! Lo que te rodea en la vida para que una cosa esté para ti”, aseguraba.

    En ese momento, Gustavo era conocedor de lo que ocurría y pidió una segunda opinión a la doctora que había consultado María Teresa previamente. “Gustavo llamó a la doctora amiga mía y le dijo: ‘Llévatela inmediatamente’. Me subo en el coche con él. Llegué corriendo. Le dije no corras tanto que te van a poner una multa. Corría que se las pelaba. Me llevaron a La Luz. Me vio el neurólogo e inmediatamente se dio cuenta de lo que tenía”.

    De esta forma María Teresa explicaba que había llegado al hospital en el momento justo conociendo lo que tenía a pesar de que no habían sido los síntimas normales. En su caso le había afectado a los músculos de los ojos. “Yo no me había quedado que no veía. No me afectó para nada a la visión, solo que no podía ver con los dos ojos a la vez. Tenía estrabismo”.

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