Hay algo que nos emociona cuando empieza a sonar “cuando llegues a Madrid, chulona mía, voy a hacerte emperatriz de Lavapiés y alfombrarte con claveles la Gran Vía”. El día de San Isidro está a la vuelta de la esquina y la ciudad se colma de chulapas bien ataviadas… ¡y de claveles, claro está! Antes incluso del 15 de mayo, he podido verlos en un lugar absolutamente inesperado.

Atendiendo el catálogo de Maisons du Monde, donde suelo elegir las piezas que conforman mi hogar desde que me he mudado, he descubierto una vajilla que las mujeres madrileñas ya están agotando. Respira en cada trazo la tradición del chotis y la esencia de esas verbenas que huelen a barquillo y limonada. No hay nadie en toda la calle de Alcalá que no la quiera para su hogar.

Una vajilla de chotis y claveles

Si lo castizo nunca pasa de nada, este conjunto de platos solo crea tendencia cada vez que se sirve a la mesa. Al sostener una de estas piezas, se percibe de inmediato la nobleza de la porcelana, un material que, al igual que los mantones de Manila, gana carácter con el paso del tiempo. Su color blanco puro sirve como el lienzo perfecto para el rosado de los claveles, idénticos a los de San Isidro.

verbena amar
Atresmedia

Al fin y al cabo, la elección de la porcelana como material principal no es casualidad. Este material ofrece una resistencia que permite que esta vajilla, como los mejores trajes de chulapa, pueda legarse de generación en generación con Madrid como hilo conductor. Es una inversión en nostalgia y en buen gusto, una forma de llevarse un trocito de la verbena al comedor de casa.

Al observar el diseño, uno no puede evitar transportarse a una tarde de mayo bajo el sol de la Pradera. Como ocurre con la festividad de San Isidro, cada plato guarda esa sensación de artesanía y tradición, pero conserva la elegancia de una época donde cada detalle contaba una historia. Bastaría uno de ellos para servir las rosquillas, tanto las listas como las tontas, junto a un aguardiente.

Vajilla de 18 piezas en porcelana estampada

Vajilla de 18 piezas en porcelana estampada

Lo que hace que las madrileñas estén corriendo a por ella es su asombrosa capacidad para ser, al mismo tiempo, sofisticada y muy apta para el día a día. No es una vajilla pretenciosa, sino una que invita a compartir y disfrutar de la buena mesa sin perder ese toque de distinción. Encaja a la perfección tanto en un piso universitario de Malasaña como en un salón señorial de Serrano.

vajilla de 18 piezas en porcelana estampada
Cortesía de Maisons du Monde

Ahora que San Isidro se respira en cada rincón, hacerse con estas dieciocho piezas es la mejor manera de rendir tributo a nuestras raíces. Es el momento de poner el mantel de hilo, colocar esta vajilla y dejar que el espíritu de la chulona mía inunde cada rincón del hogar. Quien se haga con ella no solo estará comprando porcelana de primera calidad, sino que estará asegurando que, en su mesa, siempre sea 15 de mayo.