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Hay prendas que se merecen la etiqueta de 'inolvidables' y la bata (también conocida como bambo, bambito o mandil, dependiendo de la zona de España en la que vivieses) es una de ellas. Fue el uniforme de nuestras abuelas como para nosotras es hoy el chándal cuando llegamos a casa. La llevaban mientras cocinaban escuchando la radio, para bajar a comprar el pan, para salir un rato a la puerta a charlar con las vecinas en verano e incluso para pasar el día en la playa. Casi siempre era estampada con flores o cuadros, con mangas o sin ellas y con grandes bolsillos que parecían el bolso de Mary Poppins: cabía de todo. Doña Herminia -María Galiana en la serie 'Cuéntame cómo pasó'- convirtió la bata en una seña de identidad de su personaje: lo mismo servía para cocinar, recibir visitas o bajar un momento a la calle.
La bata, que en principio se usaba en casa como 'sobrevestido' para no manchar la ropa de la calle (la buena) y, sobre todo, permitía estar lista para cualquier cosa, desde limpiar, recibir una visita inesperada hasta salir a hacer un recado rápido, también estaba presente en las vacaciones de verano, cuando no había tantos modelos de bañadores con todos los complementos a juego como ahora. Tu abuela se quitaba las sandalias (de felpa), se remangaba un poco la bata y se mojaba los pies en la orilla mientras te vigilaba. Algo que recogía con maestría la inolvidable serie 'Cuéntame cómo pasó' con la abuela Herminia.
La bata de nuestras abuelas se convierte en la prenda del verano
Las batas se quedaron durante años como la prenda que solo llevaban las abuelas; por eso, me llamó la atención ver que firmas como Miu Miu recuperan esa silueta y presentan una colección para este verano inspirada en el bambo (como yo la llamo). Además, justo este 2026, cuando parecía que el chándal —e incluso los pijamas— eran los reyes de la comodidad, la moda, al igual que la decoración, mira al pasado y recupera el que durante años fue el uniforme de nuestras abuelas.
Sin saberlo, ni mucho menos pretenderlo, nuestras abuelas se han convertido en prescriptoras de moda, demostrando con sus batas que la comodidad no está reñida con el estilo. Mucho antes de que existieran conceptos como 'loungewear' o 'comfy', ellas ya llevaban sus batas de flores, de cuadros, lisas o con pequeños estampados geométricos. Algunas incluso se las cosían ellas mismas, eligiendo la tela en mercerías de barrio y adaptando el patrón a su gusto. Otras las compraban en comercios de toda la vida, esos en los que todavía hoy siguen colgadas en perchas metálicas, compartiendo espacio con camisones y delantales.
Y aunque parecía una prenda casi desaparecida, basta entrar en Amazon o en las tiendas de toda la vida para descubrir que las batas siguen ahí, resistiendo al paso del tiempo.
Incluso firmas como Zara han sacado sus propias versiones, con vestidos camiseros o tipo kaftán. Y es que no hay que olvidar que el creador de Inditex, Amancio Ortega, comenzó confeccionando y vendiendo este tipo de batas y mandiles con su primera marca 'GOA' (sus iniciales al revés: Gaona Amancio).
Durante años, la bata de la abuela estaba 'escondida' en el armario mientras el chándal y los pijamas se convertían en el uniforme oficial de estar en casa, pero la moda es cíclica y siempre acaba volviendo a prendas que se usaron en otras décadas y, sin duda, la bata de tu abuela es una de ellas.
















