No he podido perder de vista que en los últimos tiempos las tendencias de decoración se han inclinado hacia otra estética, concretamente a la que tienen nuestras abuelas. De pronto todo es vajilla Duralex, espejos en forma de sol y puro cristal de Bohemia. La casa que ahora presumen las influencers en realidad no es tan distinta de la que eligió tu abuela para el día de la suya.
Para que veas que no es solo una percepción personal, sino algo corroborado y estudiado por expertos, en Diez Minutos hemos entrevistado a Manuel Delgado, uno de los interioristas que forman parte de Ikea. Al frente de la compañía sueca, él mismo ha podido comprobar cómo esas costumbres tan propias de nuestras abuelas del hogar ahora conforman lo que deberían ser los hogares más modernos y estilizados.
Nuestras casas ahora son idénticas a las de nuestras abuelas
Este interiorista contaba en exclusiva hace solo unos días cuál es el mueble de Ikea que está en casi todos los hogares españoles, opinaba acerca de la tendencia de retomar el estilo clásico en las cocinas y, además, cómo colocar en casa la icónica estantería BILLY, la más popular de la compañía sueca. De la misma manera, nos sorprendía hace solo unos días con su visión acerca de la restauración de muebles.
Esta tendencia ha calado hondo en las redes sociales, pero para Delgado no se trata solo de una moda pasajera. El diseño de interiores actual parece haber encontrado un refugio frente al caos moderno: “En un mundo acelerado, hiperconectado y cada vez más digital, el diseño de interiores responde con una tendencia que invita a bajar el ritmo y reconectar con lo esencial: el cottage core”, explica el experto.
Para él, esta corriente va mucho más allá de la simple estética, definiéndola como algo “que celebra la vida sencilla, la naturaleza y la calidez del hogar, y reinterpreta el imaginario rural desde una mirada actual”. Para lograr esa atmósfera, tiene claras cuáles son las herramientas clave. No se trata de llenar espacios por llenar, sino de buscar una honestidad visual.
“El cottage core se caracteriza por espacios acogedores, materiales naturales y una paleta suave que evoca la serenidad del campo”, señala. En su visión, los elementos clásicos son los protagonistas indiscutibles: “Maderas claras, fibras vegetales, cerámicas artesanales y textiles de algodón o lino se combinan para crear ambientes que transmiten calma y autenticidad”, revela sobre los pilares de este estilo.
Sin embargo, Delgado advierte que no debemos confundir esta corriente con una pieza de museo o una vuelta al pasado sin sentido. El secreto reside en la mezcla: “Su fuerza radica en cómo fusiona tradición y contemporaneidad, integrando elementos rústicos con piezas modernas”, afirma con rotundidad. Según Delgado, el objetivo final es alcanzar “un equilibrio entre lo romántico y lo funcional, donde cada detalle invita a disfrutar del presente”.
Al final, este gusto por lo rústico y lo pausado es el síntoma de algo mucho más profundo en nuestra sociedad. Lejos de ser un capricho decorativo, Manuel Delgado lo interpreta como una necesidad vital de nuestra época. “El auge del cottage core también refleja un cambio cultural: la búsqueda de bienestar, sostenibilidad y conexión emocional con el entorno”, concluye, dejando claro que nuestra casa es, ahora más que nunca, el espejo de lo que anhelamos ser.















