No puedo evitar fijarme en lo sencillo de la vida. Y no hay algo más sencillo, bajo mi punto de vista, que la hora de comer en casa de mis abuelos y de mis padres, en un pequeño pueblo de España. Después de años escribiendo de decoración, he llegado a la conclusión de que en estos rincones que quedan en nuestro país hay objetos que van y vienen y que cada cierto tiempo vuelven a ser tendencia. Aunque de allí no se han movido en ningún momento.
Entre otros, el servilletero de mimbre y colores. Un servilletero que, al menos en mi familia, convive a la perfección con el de ganchillo hecho a mano por mi abuela en alguna década y que tiene algunos lacitos colgando. Y con el que hice cuando era pequeña, pegando con cola y del revés varias pinzas de la ropa de madera. No obstante, a mí, particularmente, el primero siempre es el que me ha robado el corazón.
Pues bien, para mí sigue siendo un compañero indiscutible, aunque es cierto que llevaba muchos años sin verlo fuera de mi familia. Este 2026, no obstante, ha vuelto a la palestra y es símbolo de buen gusto en el mundo de la decoración después de años sin usarlo.
Estas palabras no son banales: he vuelto a ver servilleteros de mimbre en varios catálogos de novedades de diferentes tiendas de decoración. Y, si tengo en cuenta que este 2026 está marcado, por un lado, por la personalización y, por otro, por la vuelta de la decoración de nuestras abuelas, su vuelta está más que justificada. “Esta estética celebra la vida sencilla, la naturaleza y la calidez del hogar, reinterpretando el imaginario rural desde una mirada actual y profundamente emocional”. Así hablaba a Diez Minutos el interiorista Manuel Delgado sobre el estilo ‘cottage core’, que homenajea a esa vida de las abuelas.
El servilletero de mimbre de Mango Home que confirma su vuelta
Ese servilletero que se usó en los años 60 y 70 en España y que sigue usándose en algunos rincones rurales es el claro ejemplo de ese estilo ‘cottage core’ que tan de moda está este año.
Mango Home, sin ir más lejos, ha decidido inspirarse en ellos y presentarlos como un nuevo detalle para vestir la mesa a la hora de comer y de cenar.
Tiene esas ‘vibes’ a servilletero antiguo, pero también a los cestos del pan que ponían en los bares con solera en España. Y me encanta.
Está hecho de seagrass al 100%, un tipo de fibra natural muy parecida al mimbre. Lleva combinados a la perfección el color original con un granate que le da un toque elegante y veraniego a la vez. Lleva asas y se puede combinar con un botellero y con unos servilleteros individuales de la misma colección.
Estoy segura de que este servilletero homenaje estará en muchas mesas de verano, animará muchas cenas bajo el porche y ayudará a vestir las mesas a la hora de comer, como ya hace este mantel que agotan las mujeres sevillanas.














