En esta nueva entrega de nuestro consultorio de belleza, la doctora Victoria Trasmonte aborda un tema que despierta mucha curiosidad y que mucha gente que recurre a la medicina estética se pregunta: ¿Los rellenos se alteran en verano por culpa del calor? ¿Se degradan más rápido? ¿Puedo notar alteraciones en mi rostro? Esta semana, en nuestra sección Diez Minutos cuida de ti, la Jefa de servicio de Medicina Estética de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid nos lo explica con detalle. "Puede variar la forma en que nuestro organismo responde a él", dice.

Con la llegada del verano, muchas personas se sienten hinchadas. El motivo está bien documentado: nuestro cuerpo lleva más sangre a la superficie de la piel para liberar calor y mantener la temperatura corporal. Para ello dilata los vasos sanguíneos y parte de los líquidos pasan a los tejidos. Los tobillos aumentan de diámetro y, a nivel facial, los labios parecen algo más voluminosos, las ojeras más marcadas o los pómulos ligeramente más hinchados. Ante estas variaciones surge una pregunta: ¿el calor modifica los rellenos?

La respuesta es no. El calor ambiental no derrite, desplaza ni altera el ácido hialurónico correctamente infiltrado. Sin embargo, sí puede variar la forma en que nuestro organismo responde a él. El ácido hialurónico posee una extraordinaria capacidad para atraer y retener agua, una propiedad que explica gran parte de sus beneficios estéticos. Gracias a ella, la piel luce más hidratada y jugosa. Esta capacidad se mantiene mientras el producto permanece en los tejidos, por lo que incluso meses después del tratamiento puede seguir interactuando con los cambios fisiológicos del organismo.

una mujer con la cara hinchada por la retencion de liquidos
Veronique Beranger//Getty Images
Una mujer con la cara hinchada por la retención de líquidos.

Durante los meses más cálidos, las altas temperaturas favorecen la vasodilatación y pueden aumentar la retención de líquidos. Como consecuencia, algunas zonas tratadas pueden verse más voluminosas o presentar una ligera inflamación. Este fenómeno suele apreciarse especialmente en áreas sensibles como los labios, las ojeras o los pómulos, donde pequeñas variaciones de volumen resultan más evidentes. Además, algunos estudios consideran que el aumento de la temperatura tisular y del flujo sanguíneo podría favorecer los procesos naturales de metabolismo y degradación del ácido hialurónico.

El calor ambiental no produce la desaparición repentina del relleno

Aunque el calor ambiental no produce una desaparición repentina del relleno ni tiene un impacto drástico sobre sus resultados, sí podría contribuir, junto con otros factores metabólicos, a una degradación ligeramente más rápida del producto. El calor, además, no es el único factor implicado. Los viajes largos en avión, el ejercicio físico intenso, los cambios hormonales, una alimentación rica en sal o incluso la falta de descanso pueden favorecer la acumulación de líquidos y acentuar estas variaciones.

En la mayoría de los casos, estas fluctuaciones no indican que el tratamiento haya cambiado ni que exista ningún problema. Se trata simplemente de una respuesta temporal del organismo. Si la inflamación es persistente o se acompaña de dolor o enrojecimiento, conviene consultar con el médico. De lo contrario, una ligera sensación de volumen extra durante el verano suele ser un fenómeno pasajero y perfectamente normal.

la doctora victoria trasmonte
Cedida
Victoria Trasmonte. Jefa de servicio de Medicina Estética Fundación Jiménez Díaz (Madrid)