Adriana Barraza

La artista mexicana que triunfa en teatro y televisión, puede presumir de una nominación al Oscar.

 

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“Para hacer una buena actuación han de darse tres elementos básicos: ser natural, verídico y profundo”. Y no duda en rechazar un papel si no puede darle verdad al personaje. Sinceridad, naturalidad y simpatía es lo que Adriana Barraza desprende fuera de los escenarios,

Una personalidad que la aleja de cualquier cliché de diva, ni siquiera después de haber estado nominada a un premio Oscar como Mejor Actriz de Reparto por Babel y codearse con estrellas de Hollywood. “Ni los abrazos de Brad Pitt, Angelina Jolie o Martin Scorsese, entre otros, me inflaron el ego”, afirma.

Su historia comenzó el 5 de marzo de 1956, día en el que México la vio nacer. Cuenta que desde muy pequeña sus padres la llevaban a ver obras de teatro.

“A los 8 años fui a ver el ballet de Soiree y les dije que yo quería hacer eso. Nunca pude porque mi mamá enfermó, luego murió y fue complicada mi situación familiar. Tuve que aprender a resolver las cosas por mí misma”.

A los 15 eligió como actividad complementaria la actuación: “Como lo demás eran deportes, que no me gustan, y no tuve plaza para ballet, me apunté a teatro por descarte”. Pero desde su primera clase supo que aquella era su verdadera vocación: “Ya no quise hacer otra cosa”.

Cumplidos los 18 se inscribió en la Compañía Universitaria de Teatro de México, al tiempo que empezaba en la universidad Químicas, carrera que estudió su madre y que nunca terminó.

Tuvo una hija muy pronto, la ahora también actriz Ana Carolina, fruto de su idilio con Carlos Valsagna, con quien no llegó a afianzar su relación: “Fui madre soltera y tuve que trabajar en todo lo que pude para sacar a mi niña adelante. Por eso, al tiempo que actuaba, empecé a impartir clases de expresión corporal porque estudié ballet. Era tan terrible y dura como profesora que mis alumnos me llamaban Santa Inquisición”.

Lee la biografía completa en la revista Telenovela 1263.

Armando Pipke.

“Entre nosotros hay mucho respeto y amor, es 
mi compañero de vida y mi gran apoyo”. Llevan juntos desde 2002.

Directora.

Asegura que es dura y muy exigente. Aunque a juzgar por la cara de Blanca Soto, a quien dirigió en la novela Eva Luna, parece cercana y afable. También ha dirigido Locura de amor, Nunca te olvidaré o Cómplices al rescate, entre otras.

Sus comienzos fueron en 
el teatro, en el que ha destacado con obras como Tres pestañeos, Me doy el gusto, Monólogos 
de la vagina o Dos amores 
y un bicho, donde trabajó 
con su marido y su hija.

En el cine

Sus participaciones en la gran pantalla 
no han pasado inadvertidas.

Sus mayores éxitos, sin duda, fueron Babel y Amores perros, pero también ha destacado 
por Guten Tag, Ramón, que le valió una Diosa de Plata por su papel de Esperanza.

Sin olvidar sus papeles en From Prada to Nada, And Soon the Darkness, Cake, junto a Jennifer Aniston 
o Todo lo demás, su última cinta.

‘Silvana sin lana’

Su papel. “Trinidad es una mujer de clase alta 
que nació en cuna de oro y que ve cómo ha bajado todos los escalones de la vida. Le cuesta trabajo sobrevivir en un barrio humilde”.

Diferentes. “Excepto en el amor a la familia, 
no me parezco en nada a mi personaje”.

Vis cómica. “Había hecho comedia en cine y teatro, pero no en televisión. Creo que me ha 
salido bien y estoy muy contenta. Eso sí, hay 
que ser muy cuidadoso porque resulta muy 
fácil caer en la fantochada”.

‘Dueños del paraíso’

Remake. Se trata de la adaptación de la novela del escritor español Arturo Pérez Reverte La reina del sur, que RTI y Telemundo llevaron 
a la pequeña pantalla en 2011 
y que también protagonizó Kate 
del Castillo. En España la vimos 
ese mismo año, en Antena 3.

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