'Sin aliento': un romance y los peligros del mar se hacen con el Top 1 de Netflix

Netflix sigue entendiendo que la realidad, en muchas ocasiones, supera a la ficción. Te contamos la historia real de 'Sin aliento', la nueva película que arrasa en la plataforma.

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Netflix

    Las películas y series que adaptan sucesos que ocurrieron en realidad siempre son de gran interés para el público. Conocer a fondo historias de gran repercusión, hechos históricos o incluso casos policiales y descubrir que no han salido de la imaginación de guionistas, sino de acontecimientos de la vida de alguien, es algo tan sorprendente como adictivo. En esa línea va el último estreno de Netflix, Sin aliento, que ya ha alcanzado el primer puesto del Top 10.

    En ella conocemos a Roxana (Camille Rowe, La casa de las profundidades), una joven que cruza su camino con el campeón mundial de buceo Pascal Gautier (Sofiane Zermani, Argel Confidencial) y se enamora perdidamente. A partir de que él la inicia en un deporte que es tan fascinante como peligroso, ella se convierte en su amante y alumna. Consumida por este apasionado romance, Roxana empieza a participar en distintas competencias de buceo de todo el mundo, desafiando sus límites cada vez más. Pero ¿hasta dónde será capaz de llegar?

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    Sin aliento: la historia real de la película de Netflix

    Ya lo avanzábamos al principio, Sin aliento está inspirada en una historia real. Esta película está escrita y dirigida por David M. Rosenthal pero el auténtico gancho del texto es el poso de verdad que encierra. Audrey Mestre fue una una buceadora francesa cuya especialidad fue el buceo libre o la apnea (basado en la contención del aire bajo el agua sin asistencia artificial). En octubre de 2002, Mestre buscaba superar el récord femenino en esta disciplina marcado por Tanya Streeter de 160 m de profundidad. Ella logró sumergirse sin problemas a una profundidad de 171 metros, pero la inmersión se complicó.

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    Un error humano generó un fallo en la activación de su globo elevador, provocando una ascensión mucho más lenta por lo que la buceadora no alcanzó la superficie viva. Tras una conmoción en la comunidad deportiva, un año más tarde, su pareja, el también buceador Pipin Ferreras, realizó la misma inmersión llegando a la misma profundidad. A modo de homenaje allí dejaría un simbólico ramo de flores. Esta historia iba a ser adaptada a la gran pantalla inicialmente por James Cameron en The Dive, pero el proyecto, tras varios cambios de director, quedó abandonado finalmente, aunque algunas secuencias llegaron a ser rodadas.

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