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Ansiedad por separación en bebés: síntomas y soluciones

Uno de los problemas que más angustia a muchos padres y madres es la ansiedad por separación de sus hijos. Hablamos de cómo reconocer y afrontar esta situación.

madre con bebé en brazos llorando y dándole besos
Getty Images

    El trastorno de ansiedad por separación es bastante habitual en los bebés durante los primeros meses de vida, pero ¿qué es exactamente, por qué se produce y cómo puede aliviarse? Salimos de dudas.

    La ansiedad por separación o angustia por separación del bebé es totalmente normal. Forma parte de una etapa de su desarrollo y consiste en el miedo o preocupación excesiva del bebé al estar separado de su madre o su padre (o de aquellas personas con las que más está en contacto y con las que se siente seguro). Suele aparecer entre los 7 y los 9 meses, pero es frecuente que los niños sufran ansiedad por separación hasta los 3 años y se produce porque el bebé se aferra a esas personas con las que ha desarrollado un vínculo afectivo para poder sobrevivir y desarrollarse.

    ¿Cómo se puede reconocer esa ansiedad por separación o angustia? Los síntomas son muy claros:

    • El bebé necesita mucho más los brazos de mamá o papá: no, los niños no se “mal acostumbran” a los brazos, necesitan los brazos de mamá y papá para su desarrollo afectivo: “si coges mucho a un niño en brazos es normal que te lo siga pidiendo, por supuesto, pero ¿no es eso lo que tiene que hacer un bebé, acostumbrarse a sentirse amado y contenido física y emocionalmente por sus padres? ¿No será que si no conciben como adecuada la soledad es porque no deben estar solos?”, argumenta en su blog Armando Bastida, enfermero pediátrico y divulgador.
    • El bebé llora cada vez que se separa de papá o mamá, cuando deja de tener contacto visual con ellos porque salen de la habitación o se van a otra estancia de la casa.
    • Llora cuando lo coge en brazos otra persona que no sea mamá o papá (o esas personas con las que ha creado un fuerte vínculo).
    • No quiere estar solo en ningún momento.
    • Dependencia exclusiva cuando está en casa.
    • Cuando son más mayores, pueden presentar rechazo a dormir fuera de casa sin sus padres y pueden poner excusas como dolor de tripa o de cabeza para evitar separarse de papá o mamá.
    • Es frecuente que el bebé, anteriormente, se quedara con más facilidad en brazos de otras personas, pudiera pasar más ratos con gente que no eran papá o mamá y, de pronto, empiece a tener más ansiedad por separación. Esto es normal, como decimos, no es un retroceso, es un avance lógico y una etapa normal en su desarrollo: ahora su sistema de alerta funciona mucho mejor y es más consciente, es un instinto.
    • La ansiedad por separación es muy frecuente también cuando papá o mamá deja al niño en la escuela infantil y es una escena muy habitual en la vuelta al cole.
    • Muchas veces la ansiedad por separación se produce solo con la madre, es decir, el bebé puede llorar incluso estando con el otro progenitor, porque solo quiere estar cerca de mamá y sentirse seguro con ella. Es difícil de afrontar para el otro progenitor, pero hay que entender que es un instinto normal.

      Cómo calmar la ansiedad por separación del bebé

      Puede parecer raro, pero la mejor manera de calmar la ansiedad de separación del bebé es hacer caso omiso a los miles de consejos (la mayoría de las veces no pedidos) que familiares, amigos o incluso vecinos y desconocidos suelen lanzar alegremente a los papás y mamás novatos: “que si se va a mal acostumbrar a los brazos”, “que si sigue así no te la/lo vas a quitar de encima”, “que si con lo peque que es ya os maneja como quiere”...¡Son bebés, no manipulan ni manejan a nadie! “Los bebés pueden llorar si no están cerca de su mamá y es algo natural y positivo, porque los bebés no pueden sobrevivir si no tienen a su madre cerca. No puede comer, no puede abrigarse, no puede buscar un refugio y no puede defenderse. Es bueno que llore, es bueno que esté cerca de su madre, por ejemplo en brazos y es bueno que los padres estén deseosos de darle sus brazos. No hay nada malo en ello”, asegura el neuropsicólogo, conferenciante, escritor y padre Álvaro Bilbao en su blog. Los bebés necesitan amor, cariño y confianza, y si llora porque se siente solo y asustado, obviamente, hay que darle consuelo y amor.

      ¿Y qué hay que hacer? Pues lo que los padres sientan que deben hacer, sin caer en el error de creer los juicios ajenos y empezar a forzar separaciones para que se acostumbren o enfadarse porque el bebé no tolera estar solo. El bebé irá, poco a poco, aprendiendo a separarse. Si esas separaciones lógicamente no se pueden evitar, lo que habrá que hacer es estar mucho más disponibles, cercanos y cariñosos cuando nos reencontremos con el bebé: muchos besos, abrazos, caricias y contacto físico para que el bebé se sienta consolado y reconfortado. Un dato importante: en el libro «La ciencia de ser padres», de Margot Sunderland, se comenta que el sufrimiento que sienten los niños por la angustia de separación activa en el cerebro las mismas zonas que cuando padecen un dolor físico. ¿Cómo no vamos a ofrecer amor y cariño ante eso?

      Es importante que poco a poco el bebé vaya pasando tiempo, en presencia de papá o mamá, con esas otras personas con las que tenemos intención de que se quede solito, que interactúen con él y que poco a poco se vaya generando un vínculo afectivo que le pueda, con el tiempo, aportar calma y tranquilidad. Y, siempre que te vayas, despídete de tu bebé y dale amor.

      El juego del “aquí está” también ayuda mucho a que el bebé vaya relacionando el no ver a papá o mamá durante segundos y después ver que está ahí: te tapas la cara, preguntas “¿dónde está mamá?”, te la destapas y dices “aquí está” y repites el juego, pero haciéndoselo a ellos con sus manitas.

      Cuando los niños ya son más mayores y la ansiedad por separación se produce al ir al colegio, por ejemplo, la solución es la misma, mucho amor, cariño y consuelo, pero ya se pueden aplicar algunos otros consejos:

      • Que las despedidas sean rutinarias y cortas, no se debe alargar la ansiedad del momento de separación. Si en la despedida al peque le reconfortan tres besos, o que le demos un peluche o que hagamos un saludo especial, es buena idea repetirlo siempre que se produzca la separación.
      • Explicarles que mamá o papá volverán pronto: hay que explicarles el tiempo que va a pasar hasta la vuelta de manera que ellos lo entiendan, por ejemplo: “mamá volverá antes de la merienda”.
      • Algunas familias inventan sus propios trucos, como dibujar un corazón en la manita del niño o la niña y otro en la de mamá o papá, así cuando el peque en el cole se sienta solo o triste, puede tocar el dibujo y sentirse conectado con ellos.

        Si la ansiedad por separación se alarga mucho en el tiempo o se convierte en un problema que afecta y limita demasiado al niño, siempre hay que buscar ayuda profesional para valorar cada caso.

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