'El juego de mi destino', avance del capítulo 33 de hoy: Secretos del pasado

Qué está pasando en 'El juego de mi destino': Cemal se confiesa con Mahir y le releva parte de la dura infancia que le tocó vivir, criándose en un orfanato.

el juego de mi destino
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      La semana pasada en El juego de mi destino, Nedret, tras descubrir que Asiye, Nergi y Ugur son la antigua familia de Cemal, se enfrentó a su yerno, provocando que este le echara en cara muchas cosas. En el capítulo 33 de hoy en El juego de mi destino, Mahir y Cemal se unen para hacer una bonita cometa para Ugur y Ahmet. El primero se queda sorprendido al ver cómo su cuñado no sabe montarla. Este le explica que se crió en un orfanato y que en ese lugar no había muchos juguetes con los que pudiera divertirse: «Casi todos teníamos que compartirlos y no tuve oportunidad de distraerme con algunos de ellos».

      La revelación pilla desprevenido a Mahir, que no sabía que Cemal se había criado en un hospicio. Ahora ve que tienen más cosas en común de lo que pensaba: «Así que, tanto tú como yo crecimos en un ambiente poco amigable. Tuvimos que empezar de cero desde que éramos tan solo unos niños». Cemal le agradece sus palabras. Por primera vez en mucho tiempo se siente comprendido.

      Al caer la noche, Nergis, que se ha vuelto a desilusionar con Cemal, aprovecha el momento de la cena familiar para comentar lo buen padre que es Mahir: «Siempre está pendiente de nosotros y cuando nos da su palabra, sé que la cumplirá». Estas palabras hieren, enormemente, a Cemal, que, a duras penas, logra controlar su enfado y decepción.

      Raci, de nuevo en la empresa familiar

      Por otro lado, Harun parece decidido a no readmitir a Raci en la empresa familiar después de los múltiples errores que ha ido cometiendo durante su mandato. Sin embargo, y para sorpresa del ambicioso hombre, tanto Mahir como Cemal salen en su defensa. Aseguran que necesitan de su experiencia para los próximos proyectos y el patriarca de la familia reconsidera entonces su decisión: «Está bien, puede regresar al trabajo».

      Terminada la velada familiar, Mahir se retira a la habitación que comparte con Asiye. El hombre mira con detenimiento su nuevo DNI. Por primera vez, después de muchos años, tiene el apellido Demirhan estampado en el documento. Sin embargo, que su padre le haya reconocido, oficialmente, no elimina el dolor que le produjeron tantos años de abandono.

      Al día siguiente, la familia al completo se alista paraban cena benéfica que se dará en uno de los hoteles de su compañía. La más ilusionada con el evento es Zahide, a quien posar ante la prensa y llevarse algún que otro cumplido, le encanta. No obstante, como era de esperar, varias sorpresas amenazan con empañar el acto.

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