Es increíble cómo no me he dado cuenta de su vuelta; han pasado desapercibidos hasta ahora. Las vajillas así me recuerdan inevitablemente a la cocina de mi abuela. Esta siempre olía a café recién hecho y a comida de domingo. La casa de mi abuela tenía una mesa de madera en el centro, un frutero metálico lleno de naranjas, los clásicos vasos de Duralex colocados junto al fregadero y aquellos azucareros de metal que parecían estar en todas las casas de la época. También recuerdo los cestos de mimbre donde guardaba el pan y las servilletas de tela dobladas con cuidado antes de cada comida. Era una cocina sencilla, pero tenía esa calidez tan propia de los años 60 que hoy vuelve a estar más de moda que nunca.
Y entre todos esos objetos había algo que siempre me llamaba la atención: los platos de postre ribeteados que mi abuela sacaba después de comer. Los utilizaba para servir algún postre improvisado y, sobre todo, casero. Yo los llamaba “los platos de la abuela”, y ahora es cuando me doy cuenta de que tal vez no eran solo propiedad de mi abuela. Al parecer, los tenía todo el mundo de esta quinta. Sonaban que daba gusto porque parecían hechos de lata.
No solo me sorprende haber descubierto esto tan tarde, sino que también, últimamente, me los estoy encontrando entre las novedades del panorama decorativo. Ikea, por ejemplo, ha lanzado una nueva colección de platos inspirados en estas vajillas sesenteras, clásicas y reconocibles de las casas españolas. La nueva sensación de los consumidores son estos diseños con ribetes de colores, por tan solo 15 euros.
Así son los platos ribeteados de IKEA que nos recuerdan a la abuela
Con esta nueva colección, Ikea recupera esa estética doméstica tan característica de los años 60, en la que las cocinas no buscaban ser perfectas, sino acogedoras y, por supuesto, llenas de vida.
Son platos que todos hemos visto alguna vez en el escurreplatos, al pelar patatas o, incluso, al servirlas fritas en la mesa. Estos en concreto pretenden imitar a los platos de hojalata blancos y azules, pero ahora son de porcelana y tienen un toque divertido. En concreto, el ribete trae diferentes colores pastel y la forma es desigual, no redonda, como aquellos míticos.
Los nuevos platos de Ikea apuestan precisamente por esa sensación de nostalgia. Destacan por sus formas redondeadas, sus colores suaves y sus estampados florales y primaverales. Están diseñados para resistir los impactos del uso diario. Esta durabilidad se consigue, sobre todo, gracias a la porcelana con feldespato. Su principal material.
Encajan perfectamente tanto en cocinas modernas como en ambientes más clásicos. Una colección que demuestra que a veces solo hace falta cambiar la vajilla para que toda la cocina parezca diferente. A mí me encanta, no solo por esa estética vintage que llevamos viendo desde hace unos meses, sino porque me trae muy buenos recuerdos.














