Carla Bazán está a punto de casarse con Rubén, el atractivo ejecutivo que trabaja para su padre en Atlantis, la naviera familiar. Única hija de Alberto y Mercedes, esta joven noble soñadora ha sido mimada y consentida por su padre, que ha descuidado a sus otros vástagos, Héctor y Julián. El primero ha heredado la capacidad de trabajo del patriarca, está casado con Sofía y tiene dos hijos, Jaime y Marina.
El benjamín ha suplido la alta de cariño con una actitud frívola ante la vida. Llega el esperado día y todo está listo en la lujosa finca familiar para celebrar el enlace, solo falta el patriarca, que en ese momento se dirige al lugar en coche a toda velocidad. Sin embargo, no llega porque sufre un aparatoso accidente en el que pierde la vida.
Nadie imagina que el hombre pretendía cancelar la boda tras recibir una llamada que le informaba de que la policía había hallado un alijo de droga en un barco siniestrado y que su futuro yerno estaba implicado. Luisa, la jefa de personal, desea quedarse con Atlantis