La psicóloga Patricia Ramírez ha lanzado un mensaje dirigido a Luis de la Fuente en la previa del España-Francia de semifinales del Mundial 2026. La selección española se juega esta noche el pase a la final contra Francia en el AT&T Stadium de Arlington, Texas, a partir de las 21:00 horas, en un partido que podrá verse en La 1 y RTVE Play. En ese contexto, la especialista ha querido matizar una frase que se escucha con frecuencia en entrenadores de élite: "El elogio debilita". Para Patricia Ramírez, "un equipo que se cree invencible después de una victoria puede relajarse", pero eso no significa que todos los elogios sean negativos.
Si el psicólogo Andrés Montero ha analizado cómo la presión puede afectar a Lamine Yamal, Patricia Ramírez, conocida por su trabajo en psicología deportiva, ha publicado una reflexión en Instagram en la que advierte de que determinadas frases dichas por referentes públicos pueden tener consecuencias más allá de un vestuario profesional. "Hay una frase que escucho de forma recurrente a entrenadores del más alto nivel que, a pesar de saber la intención que tiene, es una frase con la que tenemos que tener mucho cuidado porque llega a muchos hogares y padres y madres pueden entenderla de forma diferente", comienza explicando.
Patricia Ramírez matiza a Luis de la Fuente antes del España-Francia
La frase tiene relación con una idea que Luis de la Fuente, que se refugia en un precioso pueblo de La Rioja, ha repetido durante el Mundial. Después de la victoria ante Austria, el seleccionador español afirmó: "Hay que mejorar siempre, el halago debilita". En esa comparecencia también defendió que España todavía tenía margen de mejora: "Este equipo todavía no ha tocado el techo, tiene muchas posibilidades todavía de mejora".
Patricia Ramírez no cuestiona la intención de fondo del seleccionador, pero sí pide matizar el mensaje. "¿El elogio debilita? No, lo que puede debilitar es elogiar mal. No todos los elogios son iguales y de hecho, hay dos tipos", explica. A partir de ahí, distingue entre el elogio al talento o al resultado y el elogio al proceso.
Según la psicóloga, frases como "sois los mejores", "sois imbatibles" o "nadie puede con vosotros" sí pueden generar un efecto negativo, que el psicólogo Rafael Santandreu cree que puede llegar a crear ansiedad. "Este tipo de elogios sí puede generar soberbia, hacer que perdamos la humildad y que un equipo o una persona se relaje, que deje de esforzarse, que se crea por encima de los demás. Y aquí entiendo lo que los entrenadores intentan evitar", señala. Es decir, un equipo que se cree invencible después de una victoria puede relajarse si el elogio se centra solo en el resultado o en una supuesta superioridad.
La estrategia que debe utilizar Luis de la Fuente en el Mundial 2026 segun la psicóloga Patricia Ramírez
La diferencia, añade, está en elogiar el trabajo y no solo el resultado. Patricia Ramírez pone como ejemplo mensajes centrados en el esfuerzo, el compromiso y la capacidad de resistir cuando el partido se complica: "Lo habéis conseguido porque os habéis comprometido, os habéis esforzado, habéis trabajado en equipo, no os habéis rendido cuando las cosas se pusieron difíciles". Para ella, ese tipo de reconocimiento "no solo no debilita, sino que construye una sana autoestima". Y evitaría la presión y la exigencia que jugadores como Pedri, Pedro Porro, Unai Simón, Álex Baena o Rodri en la infancia.
La psicóloga resume que "la diferencia no está en elogiar o no elogiar, sino en qué elogiamos y cómo lo hacemos". Su reflexión llega en un momento de máxima exposición para Luis de la Fuente y su hijo Alberto, que forma parte del cuerpo técnico, que afronta la semifinal del Mundial contra Francia después de varios días en los que ha insistido en la prudencia, la mejora y la necesidad de no caer en la euforia. En la rueda de prensa previa al partido, el seleccionador volvió a combinar confianza y cautela. De la Fuente destacó la calidad de Francia y el nivel de futbolistas como Kylian Mbappé o Dembélé, pero también defendió el potencial de España y la importancia de competir sin perder equilibrio emocional. "Lo dijo Julio César: no hay victoria sin sufrimiento", afirmó en la previa.
Patricia Ramírez insiste en que el problema no es elogiar, sino hacerlo sin matices. "Las palabras que se dicen en público tienen consecuencias que van mucho más allá de un vestuario", advierte. En su opinión, cuando una persona con influencia dice que "el elogio debilita" sin explicar a qué tipo de elogio se refiere, ese mensaje puede llegar a familias, colegios o equipos de fútbol infantil de una forma equivocada.
Por eso, la psicóloga dirige parte de su mensaje a padres y madres: "Si eres padre o madre, elogia a tus hijos. Diles qué hicieron bien, cómo lo hicieron, diles por qué eso importa. Conecta el reconocimiento con el esfuerzo, con el proceso, con los valores que quieres que desarrollen". Y añade: "Esto no debilita, los hace más fuertes, más motivados y más capaces de levantarse cuando las cosas no salen bien".
También plantea una alternativa para entrenadores. En lugar de decir "el elogio debilita", propone una fórmula más precisa: "El elogio mal dado puede relajar". Para Patricia Ramírez, esa frase mantiene la advertencia sobre el exceso de confianza, pero evita que el elogio bien utilizado quede asociado a debilidad.
La teoría de Carol Dweck que Patricia Ramírez aplica a Luis de la Fuente
La psicóloga apoya su reflexión en los estudios de Carol Dweck, profesora de Psicología en la Universidad de Stanford, que lleva décadas investigando la diferencia entre la mentalidad fija y la mentalidad de crecimiento. Ramírez recuerda un experimento con estudiantes en el que a unos niños se les elogiaba por su talento y a otros por su esfuerzo. Según explica, el 90% de los niños elogiados por su esfuerzo eligieron después retos más difíciles, mientras que los elogiados por su talento tendieron a no arriesgarse.
La conclusión de Patricia Ramírez es que elogiar el talento innato puede generar miedo al fracaso, porque el error amenaza la identidad de quien cree que debe ser siempre "el mejor" o "el inteligente". En cambio, elogiar el proceso refuerza la motivación, la resiliencia y la capacidad de aprender de los fallos.
















