El té es la típica infusión que puedes tomarla fría o caliente, independientemente de la época del año. Breakfast, negro, rojo, blanco, matcha... son múltiples sus variedades y sabores pero hoy os vamos a enseñar cómo preparar uno en particular: el té Chai. Originario de la India colonial del siglo XIX, se caracteriza por el fuerte e intenso sabor que le aportan las especias que conlleva. En esta receta sencilla que te proponemos hoy, descubrirás cómo elaborar un té Chai de calidad y sin necesidad de salir de tu casa ni de comprarlo ya preparado en el supermercado. Es una receta tradicional y 100 % casera.

Si le das al PLAY en este vídeo podrás ver, paso a paso, cómo hacerlo y te resultará muy sencillo. Solo te hacen falta unos cuantos ingredientes (cardamomo, jengibre, pimienta negra, clavos, canela en rama y leche entera y, por supuesto, bolsas de té) y listo. ¡Manos a la obra!

Puedes utilizar té negro o verde, según tú preferencia, como elemento base para su elaboración, el secreto está en las especias que utilizas y eso, también depende un poco del gusto personal de cada uno (el cardamomo, jengibre, pimienta negra y los clavos son básicos). Al igual que la leche que le agregas, la canela o la vainilla. Lo más llamativo de esta infusión no es solo su particular aroma y su rico e intenso sabor, que incluso puede tener un ligero sabor picante si le añades pimienta negra, sino las propiedades medicinales que aporta a nuestro organismo.

Es muy digestivo y la presencia del clavo, por ejemplo, actúa como calmante de los síntomas de la úlcera de estómago. También tiene efectos antinflamatorios, antioxidantes y proporciona múltiples beneficios para aquellas personas que padezcan problemas cardiovasculares y respiratorios; de hecho ayuda a reducir los síntomas de la congestión y disminuye las molestias de garganta y asma.

En definitiva, el té Chai no solo te conquista por su sabor y su aroma sino también por los beneficios que aporta a nuestra salud. ¿A qué esperas para prepararte uno?