Sangrado de implantación: qué es y diferencias con la menstruación

¿Sabes qué es el sangrado de implantación, cuándo aparece y por qué se produce? Respondemos todas las respuestas.

mujer tocándose la tripa
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    El sangrado de implantación se confunde en muchas ocasiones con un aborto o con una señal de que algo no va bien en el embarazo, sin embargo no es así. Explicamos todo sobre el sangrado de implantación. Se trata de un sangrado escaso pero es normal que produzca preocupación. Por eso, es importante conocer de qué se trata y saber cómo actuar. Así, llevarás tu embarazo con más tranquilidad. Y ya sabes acude a tu médico ante cualquier duda que te pueda surgir.

    ¿Qué es el sangrado de implantación?

    El sangrado de implantación es un leve y breve sangrado o manchado que se produce días después de la implantación embrionaria. Se produce porque el útero está irritado y puede sangrar con facilidad. Tiene lugar entre la primera y segunda semana de gestación y no está asociado a ningún problema del embarazo.

    El sangrado de implantación sucede por la irrigación que recibe el endometrio en el momento en que el óvulo fecundado se ancla en el útero, lugar en el que permanecerá el resto del embarazo. El sangrado de implantación se detiene por sí solo y no requiere tratamiento.

    ¿Cómo se produce la implantación?

    La implantación se produce de la siguiente manera, tal y como explican desde el equipo de Juana Crespo, expertos en fertilidad y reproducción: “el óvulo recibe el espermatozoide, se produce la fecundación y se forma el huevo o cigoto, para dar paso a la mórula que, tras dividirse en un plazo de 72 horas, en aproximadamente 4 días se forma el blastocito; que es lo que se adhiere a la pared del útero para darle forma al embrión”. Esa adhesión y asentamiento en la pared del útero se conoce como implantación.

    ¿En qué se diferencia el sangrado de implantación de la menstruación?

    El sangrado de implantación puede confundirse con la menstruación, por eso, tal y como explican los expertos de la Clínica Mayo hay que tener en cuenta algunos factores: “el sangrado de implantación suele presentarse cerca del momento en que esperarías tener una menstruación. Sin embargo, este sangrado es más leve que el que se produce al menstruar”.

    Es precisamente la cantidad y la duración de ese sangrado lo que diferencia principalmente el sangrado de implantación de una menstruación. El color también es clave: es ligeramente más oscuro, aunque también puede tener una tonalidad rosada o color café y su duración es menor a la del periodo menstrual. La textura y aspecto de este sangrado también es diferente al de la regla, puesto que es menos intenso, de menor espesor y más ligero. En cuanto a la duración, hay que saber que el sangrado de implantación no suele durar más de dos o tres días y, además, puede presentarse de manera intermitente. Otros factores a tener en cuenta son que el sangrado de implantación no suele ir acompañado de los dolores y cólicos tan intensos que pueden acompañar a la menstruación y, además, en algunos casos, el sangrado de implantación también aparece acompañado de algunos síntomas que van anunciando el embarazo, como náuseas, sensación de fatiga o dolor de senos.

    Muchas mujeres, al experimentar ese sangrado piensan que es la menstruación y, por ello, descartan el embarazo. Por eso, si se sospecha que puede haber posibilidades de embarazo, es importante tener presente la existencia del sangrado de implantación y recurrir al test de embarazo.

    No obstante, ante un sangrado anormal en el ciclo menstrual, lo más adecuado es acudir al ginecólogo para determinar su causa. Durante el embarazo pueden producirse pérdidas de sangre por diferentes causas, por eso, siempre es importante consultar con el médico.

    ¿Experimentan el sangrado de implantación todas las mujeres?

    No todas las mujeres experimentan sangrado de implantación. De hecho, se calcula que se produce en, aproximadamente, una de cada cuatro mujeres embarazadas.

    “No todas las mujeres sufren sangrados durante el proceso de implantación embrionaria e incluso puede que una misma mujer no los tenga en todos sus embarazos. Se trata de un proceso normal y no representa ningún riesgo o indicio de aborto”, explican en la web del Equipo Médico de Ginecología y Obstetricia (EGOM).

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